08/05/2026
A veces cuesta dimensionar el tiempo…
Pero miro hacia atrás y veo a ese niño que hoy, hace 33 años, rendía su primer examen, sin imaginar todo lo que el Taekwon-Do le iba a regalar.
El Taekwon-Do me dio una familia, una tribu, amistades, viajes, experiencias y la posibilidad de vivir haciendo lo que amo. Me dio la oportunidad de acompañar procesos, de ver crecer personas y entender que enseñar también es una manera de seguir creciendo uno mismo.
Con alegrías, tropiezos, aprendizajes, despedidas, encuentros y personas que dejaron huellas para siempre, cada etapa fue formando no solo a un instructor, sino también a la persona que soy hoy.
Y aunque a veces el camino pueda ser ingrato, sigo mirando hacia adelante con la misma pasión de aquel primer día. Después de tantos años, sigo convencido de que el verdadero valor no está solo en las medallas, los reconocimientos o los logros, sino en cada persona que confió, aprendió, compartió y caminó un tramo de esta historia conmigo.
Porque al final, las medallas se llenan de polvo, los reconocimientos se guardan y el tiempo pasa para todo. Pero la esencia de una persona, aquello que deja en los demás, lo que transmite y construye, perdura mucho más allá de cualquier premio. Hay cosas que nunca dejarán de ser lo que realmente son.
Siento que siempre hay algo por mejorar, algo por construir, algo para dejar en los demás.
Y ese es mi camino...
Taekwon! 🥋