03/01/2024
La Panadería Riera. Salta Capital
“La multiplicación de los panes”
Lo contó el Cuchi Leguizamón en los años 80: “Éramos muy amigos, todos, de don Juan Riera, el dueño de la panadería de la calle Lerma. Eso que dice la letra es cierto. El Manuel (por Manuel J. Castilla) todas las mañanas le compraba el pan calentito; trabajaba en el diario El Intransigente y lo dejan cesante. El “Barbudo” se queda sin trabajo. Con el apuro y todos los problemas de ese día no había tenido tiempo de pasar por la panadería y recoger su pan. Entonces se le presentó en su casa don Juan Riera. “Cuando usted tenía trabajo -le dijo- me parecía bien que fuera a buscar el pan. Pero ahora que está cesante, el que tiene que traerle el pan soy yo.” Y le trajo el pan cada mañana. Mirá qué tipo hermoso que era el viejo Riera.”
“Era un hombre que no cerraba su casa y su negocio de noche -sigue el Cuchi-. Decía Rierita “pobrecitos los que vienen, tienen sueño, cuando llueve no tienen dónde ir. Que sepan que pueden entrar a mi casa. Y si encuentran una cama desocupada y se acuestan a dormir, pues que duerman. Y si hallan pan pues que lo coman”. Era un hombre de esa amplitud, una maravilla. Mire qué filosofía”.
Juan Riera Torres había nacido en Ibiza en 1894. Siendo un adolescente dejó la isla española y desembarcó en el Puerto de Buenos Aires. Partió a Tucumán. Allí comenzó a trabajar como vendedor ambulante de masitas. El joven llegó sabiendo algo de pastelería. A los cuatro años, una oferta de trabajo en Salta, como carpintero ferroviario del Ferrocarril Trasandino Salta-Antofagasta lo impulsó a partir, sin abandonar su oficio de panadero. Adoptó las ideas del anarquismo, llegado de la mano de la ola inmigratoria. Esa militancia libertaria (se asoció a la FORA) le creó problemas en el ferrocarril. Fue despedido, acusado de agitador. Decidió entonces abrir su primer local de panadería, donde recibía a obreros, empleadas, artesanos y vendedores ambulantes. A todos atendía con el mismo compromiso y generosidad. Juan Riera los fue uniendo en un nuevo sindicato de oficios varios.
Ya casado con Augusta Estanislada Caballerone, inmigrante italiana (foto), debió exiliarse solo, en Bolivia, tras el golpe de Uriburu y las persecuciones políticas, mientras su familia quedaba en Tartagal. A su regreso retomó la panadería con ayuda de algunos de sus diez hijos.
Entre las décadas del 50 y 60 el local era reunión obligada de folcloristas y poetas, como Gustavo el Cuchi Leguizamón y Castilla al frente, Eduardo Falú y Jaime Dávalos. Allí nació el Dúo Salteño. Hasta el español León Felipe y alguna vez el Che Guevara tomaron un vino en su panadería. También, de tanto en tanto, Riera compraba de su bolsillo libros de jóvenes poetas para distribuir entre sus amigos anarquistas.
Música y política, poesía e ideas socialistas.
Durante la última dictadura, uno de sus hijos, Floreal, fue secuestrado durante varios meses. Lo liberaron y falleció pocos años más tarde, producto de los traumas psicológicos producto de la tortura.
Tras la muerte de don Riera, el 1° de diciembre de 1974, Manuel Castilla (autor de clásicos como Balderrama y La Pomeña) sacó de su inventiva inagotable unos versos inspirados en su memoria, y su compadre, el Cuchi, le puso música. Un año más tarde, en el primer aniversario, estrenaron como homenaje “Zamba de Juan Panadero”. Cinco estrofas a pura poesía retratan la solidaridad de un panadero y anarquista solidario amado por todo un pueblo.
“Cómo le iban a robar/
ni queriendo, a Don Juan Riera/
si a los pobres les dejaba
de noche la puerta abierta”
La panadería de Riera, ahora sobre la calle Independencia 885, continúa en manos familiares, casi cien años después. Nietos y bisnietos continúan llevando con orgullo el trabajo y la tradición del pan diario.
Este 4 de agosto se celebra en la Argentina, una vez más, el “Día Nacional del Panadero” (reconocido oficialmente por el Congreso Nacional en 1957). Es en conmemoración a la fecha de 1887 en la que se fundó en Buenos Aires -fruto de la iniciativa de dos italianos anarquistas e inmigrantes- el primer sindicato de panaderos del país; una sociedad de resistencia y solidaridad de clase fundada en los principios de acción directa y huelga revolucionaria.
A la memoria de don Juan Riera y de todos los panaderos y panaderas del país que elaboran el pan nuestro de cada dia. Pan crocante que acompaña las comidas, tortillas y facturas con infusiones en el desayuno, merienda o simplemente en el cafeteria de la esquina.
Salta de Ayer, de Hoy y de Siempre