02/04/2017
Por unos días pudimos entrar a nuestra facu a través de una Wiphala. Por un ratito sentimos ese edificio tan frio, tan austero, tan hostil, un poquito más nuestro, con más calor. Los estudiantes pudimos sentir eso inexplicable de encontrarnos en una pared, de que se crucen nuestras manos, nuestros pensamientos, que nuestras individualidades se fundan en un colectivo. Por unos días compartimos todos el mismo sentimiento de orgullo, de amor, de felicidad al ver ese mural que nos unió, que proclamaba las luchas de nuestro pueblo que reivindicaba nuestros derechos.
Lamentablemente para las autoridades es peligroso tener algo que nos dé tanto ánimo a los estudiantes, porque nos hace pensar, nos hace cuestionarnos cosas, nos da ganas de hacer más.
Repudiamos la censura que ejercen las autoridades de nuestra institución, en complicidad con su brazo estudiantil Franja Morada que en vez de defender la voz de los estudiantes apoya su silenciamiento. Cambiaron el amor, la lucha del pueblo, los derechos humanos, el esfuerzo colectivo por lo blanco, la nada, el silencio cómplice. El que calla otorga y el que acalla nuestra historia la otorga al olvido.
Es preocupante por otra parte la rapidez con la que borraron el mural de los estudiantes pero hace 2 años que todavía no tapan las pintadas fascistas en la fachada de nuestra institución, que reivindican la dictadura cívico-militar.
La Cátedra Libre de Arte Latinoamericano no se desanima.
La Cátedra Libre de Arte Latinoamericano seguirá creando en colectivo.