En nuestro trayecto de vida nos hemos capacitado como educadoras del nivel inicial y hemos desempeñado nuestra profesión en diferentes establecimientos educativos, con distintas modalidades de trabajo. Nos conocimos trabajando en uno de los jardines más prestigiosos de la ciudad, y gracias a la modalidad de dicha institución, la cual demanda una tarea en equipo, cooperativa y solidaria, pudimos conocernos profundamente y querer emprender un proyecto propio. Así, de nuestros diversos recorridos por la educación, algunos individuales y otros compartidos, empezó a tomar forma este sueño de construir nuestro Jardín de Infantes y Maternal. Un “lugar” donde pudiéramos desarrollarnos profesionalmente, volcando nuestro conocimiento y experiencia laboral, pero por sobre todo donde pudiéramos disfrutar de nuestra vocación, teniendo como el horizonte de nuestras decisiones, las necesidades de los niños, sus deseos, intereses, su bienestar y felicidad. De esta manera nos pusimos “en marcha” pensando cada uno de los detalles que le dan forma a este proyecto. Reconocemos y revalorizamos los vínculos como el sostén primordial del ser humano. Resaltamos valores como la amistad, la familia, el respeto, la honestidad, el compromiso y la solidaridad. Apostamos a reafirmar en el niño la Autoestima y Confianza en sí mismo, como punto de partida/base de cualquier aprendizaje, tanto intelectual como social. Por eso cuando pensamos en cómo llamar a nuestro Jardín surgió una expresión que nos remite a nuestra infancia, a los momentos felices que vivimos de niñas y a los vínculos con nuestros padres y abuelos, que han sido los primeros maestros de nuestras vidas. “EcoleCuá” es la palabra que muchas veces nos decían cuando algo de lo que hacíamos estaba bien, cuando habíamos acertado o, en definitiva, cuando querían hacernos saber que algo era cierto. Así la sentimos hoy, como una expresión de aprobación, llena de amor, contención y seguridad, que transmite la confianza necesaria para emprender o continuar el camino del aprendizaje.