Temática del Grupo de Estudio
En los inicios del siglo XXI presenciamos la irrupción de China como un actor con capacidades e intereses globales cuyos recursos de poder se expresan en todas las dimensiones de la política internacional. Los profundos cambios impulsados por la dirigencia china desde finales de la década de 1970 modificaron notablemente la situación interna y la inserción internacional de ese país. Dichos cambios fueron acompañados por una estrategia externa continua, clara y coherente, que ha sido ajustada a partir del comienzo de la década de 2000, en consonancia con la irrupción global de China como actor central del sistema internacional. La incorporación a la Organización Mundial de Comercio (OMC) de finales de 2001 representó un hito dicha irrupción global. En 2009 se convirtió en el primer exportador y segundo importador mundial. En 2013 se transformó en la mayor potencia comercial mundial, desplazando a Estados Unidos al segundo puesto (según las estadísticas, desde 2013 más del 10 % del comercio mundial de mercancías pasa por manos chinas, cifra que marca la evolución positiva de su participación en los intercambios internacionales, que en 2003 representaba alrededor del 5% del total) . Según el Banco Mundial, en 2014 se convirtió en la primera economía del mundo en función del PBI. En materia de IED, al excelente desempeño como receptor de inversiones se ha sumado en los últimos tiempos un significativo rol como inversor en el exterior. Sin dudas, la irrupción global de China reflejada en el incremento de su poder e influencia internacional en términos económicos, políticos, culturales y militares define la relación bilateral con la República Argentina, particularmente en la dimensión económico-comercial, política, estratégica y cultural. En dichas dimensiones advertimos tanto una continuidad como una notable coherencia entre la proyección de los crecientes recursos de poder chinos a escala mundial y en las relaciones bilaterales. Así, los resultados superavitarios de los intercambios bilaterales para China han sido congruentes con los de su comercio mundial. Por su parte, la naturaleza de sus inversiones en la Argentina ha mostrado que los capitales chinos en nuestro país han seguido un trayecto análogo al de sus inversiones en el resto del mundo y la región, fortaleciendo la diplomacia de recursos mediante el circuito de comercio e inversiones. Además, la activa diplomacia cultural china ha impulsado los vínculos en esa materia, tal como lo ha hecho en el resto del mundo. Esta caracterización de las relaciones bilaterales surge en virtud del perfil externo de una China entendida como potencia, motivo por el cual la irrupción global de China es central para analizar los vínculos entre China y la Argentina.