28/03/2026
El teatro no es sólo un escenario como muchos creen: es encuentro.
Es aprender a mirar y a escuchar.
A esperar.
A sostener.
A confiar en otros.
Empecé sin saber todo lo que me iba a dar. Y con el tiempo entendí que no se trata de actuar, sino de construir algo que no es de uno, sino de todos.
En mi camino —como estudiante, como educadora y docente, en cada grupo y también en otros territorios, como Angola— el teatro fue siempre eso: un puente.
Puente entre personas. Puente entre culturas.
Puente entre lo que somos… y lo que todavía estamos siendo.
Hoy lo sigo viendo, una y otra vez, en cada espacio compartido:
en la timidez que se anima,
en la risa que aparece,
en el grupo que se vuelve sostén.
Ahí, en lo pequeño, en lo cotidiano, es donde todo cobra sentido. También en Monte en Vuelo.
No todo es perfecto. No todo es fácil. Pero siempre aparece algo verdadero: lo colectivo, lo humano, el encuentro.
Hoy agradezco profundamente este recorrido.
Las escenas, los errores, las risas, los vínculos, los aprendizajes.
Porque el teatro no se trata de brillar, se trata de estar.
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