29/10/2014
PARADIGMAS DE LA EDUCACION
En uno de sus varios viajes desde Madrir (España) que realizara Betriz Zulliguer , contratada por Fundación Dakota (desde el año 2002 ) para capacitar al equipo de Everardo de Casa Tilly, decía lo siguiente (opinión que compartimos):
La mente funciona sobre la base de patrones (si yo siguiera escribiendo en mapuche, probablemente pocos me comprenderían ya que sólo se habla en el sur americano) y el lenguaje es un patrón. Piaget habla de esquemas. Así, cuando aprendemos algo nuevo lo asimilamos a un patrón de pensamiento que ya poseemos, a un esquema previo; si no existe tal patrón esa realidad nos permanece oscura e incomprensible. Estos patrones mentales son nuestros paradigmas. Cuando ocurre un cambio de paradigmas como el que hoy embarca a la humanidad, debemos modificar nuestros patrones cognitivos para poder asimilar los nuevos conocimientos. Y nuestros jóvenes han nacido y desarrollado sus potencias cognitivas en este nuevo paradigma que nace de la mano de las nuevas tecnologías. Y cuando cambian los paradigmas todo vuelve a cero, al punto de partida.
El caos que observamos a nuestro alrededor no es más que "Un patrón de comportamiento que no reconocemos", producto de "cambios evolutivos a velocidad revolucionaria". Y no los reconocemos, fundamentalmente, porque la estructura simbólica de nuestros viejos mapas ya no nos permite explicarnos el mundo real. Los medios de comunicación y la creciente conectividad entre personas de diferentes culturas está produciendo una revolución que nos conduce a una "Sociedad hiper-simbólica" (Toffler, A.:1998) en que los símbolos mismos son objeto de las transacciones económicas. Nuevos símbolos que hay que producir, promocionar, distribuir y consumir y que exigen un lenguaje y comportamientos distintos a los tradicionales.
En el campo de la ciencia, Kuhn (1978), usa el término paradigma en dos sentidos diferentes. En sentido sociológico significa la constelación de creencias, valores, técnicas, etc., que comparten los miembros de una comunidad dada. En sentido filosófico denota una especie de elemento de tal constelación, las concretas soluciones de problemas que, empleadas como modelos o ejemplos, pueden reemplazar reglas explícitas como base de solución de los restantes problemas de la ciencia, que él denomina, normal. En este caso se trataría de los paradigmas como ejemplares logros del pasado; por lo tanto, para este científico, "un paradigma es lo que comparten los miembros de una comunidad científica y, a la inversa, una comunidad científica consiste en unas personas que comparten un paradigma".
Así "los patrones de pensamiento o paradigmas empleados en distintas épocas para analizar y resolver los problemas, han sido útiles porque han permitido establecer límites entre lo que es importante y lo que no lo es. Sin embargo, también se sabe, los paradigmas cambian cuando el modelo dominante pierde su capacidad para resolver problemas y para generar una visión positiva del futuro".
Concebimos como paradigma a los supuestos fundamentales o patrones ideales que explican cómo funcionan las cosas dentro de una disciplina o realidad determinada y en que medida sirven para reinventar la manera de hacer las cosas.
De allí que la demanda que hoy la sociedad le hace a la educación es un grito desesperado de transformación profunda: ya no basta con cambiar planes de estudio, ya no basta con mudar lo aparente, ya no sirve quedarse con las discusiones estériles de los nuevos sofistas. Hoy la educación debe acompañar a la humanidad para permitirle asimilar este cambio de paradigmas que enfrenta, que es ineludible, que es impostergable.
Debemos abrir las paredes de las aulas y dejar entrar la luz del nuevo conocimiento, debemos conectar los espíritus infantiles con la solidaridad de los nuevos, siempre eternos, valores. Debemos aportar las nuevas soluciones que exigen estos nuevos marcos referenciales.