Ahogados ya, de tanto tragar lodo, es momento de que los pueblos pasen a la ofensiva. Y desde el Partido Comunista de Quilmes y la Federación Juvenil Comunista de Quilmes aceptamos la responsabilidad que nos toca, haciéndonos cargo de las responsabilidades que el momento histórico demanda. En este marco es en el que pretendemos abordar el desarrollo de una serie de charlas/debate que brinden las herramientas necesarias
para la comprensión de la realidad y consecuente adopción de la política como práctica transformadora. Y, para llevar adelante los objetivos trazados, encontramos en Karl Marx y el marxismo esas herramientas indispensables que posibilitan transformar la sociedad, con intenciones de construir una sociedad más justa. Porque leer los clásicos, no significa desempolvar viejos manuales sino volver a las raíces teóricas de nuestro pensamiento y de nuestra práctica política, ya que también sostenemos que la teoría marxista no es una ciencia mu**ta que tenga
que permanecer en los museos, sino que, hoy más que nunca, es una teoría absolutamente viva y vigente, y que, por lo tanto, es útil y necesario el acercamiento a esta ciencia del cambio. En personas como el mencionado Marx, V.I. Lenin, teórico-revolucionario de la revolución rusa de 1917, o A. Gramsci, intelectual-orgánico del PCd´I (Partido Comunista de Italia) quien tan bien supo hacerle frente a Mussolini en el parlamento italiano. Es en personas de esta capacidad de análisis, comprensión y acción, que hayamos las herramientas para comprender y cambiar el mundo. Ofrecemos este taller ante la urgente necesidad del nacimiento de una rebeldía transformadora organizada para enfrentar los efectos de la crisis civilizatoria mundial. Y, así también, enfrentar la consecuente reacción de un sistema moribundo/senil que sufre la imposibilidad, sin valerse de los recursos represivos a su disposición, de ofrecer respuestas a la mega crisis estructural. Esta crisis sistémica y la reacción consecuente se pone de manifiesto en zonas del globo como Europa, donde las economías centrales aplastan, asfixian e imponen sus intereses egoístas a las economías más pequeñas que participan en esa alianza desigual que es la UE. El caso patente es el de Grecia, que día a día se sumerge más profundo en el abismo de la crisis mundial, crisis que cada vez golpea más duro al pueblo griego, reduciendo y hasta nulificando en algunos casos la capacidad de la clase trabajadora de cubrir sus necesidades más básicas. Así como ocurre con
Grecia hay tantos otros lugares que sirven como resorte para soportar los azotes de la irreversible caída de las economías centrales. A diferencia del resto del mundo hoy se podría asegurar que A. Latina atraviesa un momento en el desarrollo de la lucha de clases, en el plano de las ideas, bisagra en el destierro de las prácticas estructurales y superestructurales propias del modelo neoliberal y la suplantación de sus mecanismos de acumulación de capital, modificando la lógica acumulativa del enriquecimiento como finalidad en sí misma, por el de desarrollo económico-social del pueblo como finalidad de la acumulación de riquezas, finalidad que permita ahondar sobre la inclusión social, la distribución
de las riquezas para el acceso universal a los bienes de consumo básicos, y el ejercicio pleno de los derechos humanos: a la educación, la salud, la libertad de pensamiento, la libertad de expresión, la igualdad de género y el derecho a vivir viviendo, entre tantos otros.