28/12/2023
El mundo digital se ha convertido en una fuente prácticamente inagotable de estados de alerta. Incluso los avisos que nos llegan a la pantalla del teléfono se denominan así, alertas.
El aluvión de noticias, notificaciones y mensajes que nos bombardean a través del teléfono, el e-mail y las redes sociales conduce de forma inevitable a la mente a un estado de alerta constante. Es el famoso FOMO _fear of missing out, " miedo a perderse de algo" _¿Me querrán?, ¿les habrá gustado mí foto?, ¿habrá pasado algo grave en el mundo?...De repente, el organismo y el estado de ánimo dependen de lo que nos llega a través de la pantalla.
Nos hemos convertido en una sociedad adicta y, por otro lado, muy dependiente de las emociones. Emotividad con estado de alerta mantenido es un binomio que nos impide conectar en ocasiones con lo importante y esencial de la vida.
Vivir pendientes de los dispositivos disminuye nuestra capacidad empática.
Las cosas buenas suceden en la vida real, la virtual se basa en gratificaciones instantáneas.
Marian Rojas Estapé.