25/04/2016
Estímulos para aficionar a los niños a la lectura.
Es preciso elegir un momento adecuado, de tranquilidad, cuando el niño esté relajado, no ocupado en otra actividad o interesado por otra cosa, y el adulto no tenga prisa. Hay que buscar un ambiente adecuado, un espacio cómodo y tranquilo, sin demasiadas interferencias (ruidos, movimientos). Un rincón en el que el niño pueda sentarse junto a adulto o en sus rodillas, o apoyarse sobre una mesa baja, por ejemplo, para poder tener la postura que le resulte más cómoda para centrarse.
Se necesita también una actitud que favorezca el encuentro del niño con el adulto en torno a una historia: el adulto debe dedicarse esos poco minutos, en cuerpo y alma, a disfrutar con el libro o con la revista elegidos. Si él disfruta, el niño lo percibirá y le será más fácil concentrarse en la actividad. Hay que aceptar la reacción del lector: a veces estará más disperso, se irá y volverá, o no… Pero hay que continuar unos minutos leyendo o narrando de memoria el cuento, porque a veces el niño, aparentemente ocupado en otra cosa, sigue escuchando.
Y no hay que forzar demasiado las cosas: hay veces en que el ánimo del niño no permitirá proponerle una actividad que requiere cierta quietud.
Un momento excelentes es la hora de dormir, cuando el niño está cómodamente en su cama. Un cuento corto, contado a media voz, con un poco de soltura, le ayudará a desconectar de la actividad del día, le relajará y le ayudará a conciliar el sueño dormir (lo que no siempre le resulta fácil por sí mismo).
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