08/06/2026
Contemplar el desierto y el oasis me transportó a una sensación ancestral, como si algo muy antiguo despertara en la memoria del cuerpo.
Surgió el impulso de danzar con el velo, símbolo del aire y del viento que nos rodea y nos atraviesa.
La respiración, siempre presente, es uno de nuestros principales canales para conectar con lo invisible.
En cada inhalación y exhalación recordamos que somos parte de un universo inmenso, lleno de posibilidades, movimiento y transformación.