28/07/2025
Las siete dimensiones del pensamiento nacional latinoamericano - AGN Prensa
Por Francisco José Pestanha, Mariela Montiel, Sergio Arribá y Emannuel Bonforti “La historiografía viviente, como la define el filósofo, es un ‘acto de pensamiento (filosófico) correlativo a un estímulo práctico moral y es preparación para una acción’. Allí es donde se hace necesario...
27/07/2025
Eva Perón: entre la sacralización y el mito - AGN Prensa
*Por Francisco Pestanha “El futuro que, sin lugar a duda, recordará y juzgará el destino admirable de esta mujer, advertirá que no usufructuó ella de las circunstancias, sino que las circunstancias usufructuaron de ella, como lo hace invariablemente la Historia con las vocaciones (o llamados) ...
26/07/2025
Polémicas jauretcheanas o perversiones libertarias - AGN Prensa
*Por Francisco Pestanha Hace algo menos de 20 años sostuve en un breve ensayo, que don Arturo Jauretche en manera alguna fue un ‘polemista’. Muy por el contrario, alegué en tal oportunidad que el linqueño fue un "hombre de ideas nacionales" que "eventualmente" recurrió a la polémica como ar...
23/07/2025
Emprender la verdadera batalla - AGN Prensa
*Por Franciso Pestanha Hemos sostenido en reiteradas oportunidades que la alienación, en términos de la teoría política de la periferia, constituye aquel trastorno intelectual temporal que se produce cuando, al momento de conocer, carecemos de la conciencia respecto a aquellos factores que deter...
17/07/2025
Transcripciòn del texto a continuación.
PRIMEROS ESCOLLOS A LA DESMALVINIZACION
“La hegemonía desmalvinizadora dio comienzo en forma coincidente con el cese de hostilidades, cuando los dictadores intentaron infructuosamente evitar el contacto de nuestros veteranos con una verdadera multitud que los esperaba ansiosamente en el continente. No obstante, un primer gran escollo que encontró el dispositivo desmalvinizador fue la cooperación: es decir, la generación espontánea de organizaciones libres del pueblo de veteranos y familiares. Heterogéneas y con identidades definidas —incluso marcadas por diferencias ideológicas sustanciales entre ellos—, centros y agrupaciones, resaltaban lo irrefutable de nuestra soberanía, la integridad territorial, el reclamo por la subjetividad histórica de los participantes en la guerra y la legitimidad de sus reclamos.
En su transitar, estas organizaciones establecieron verdaderos «hitos», tales como la constante prédica escolar cuyos fundamentos, en muchas oportunidades, fueron desconocidos o lisa y llanamente rechazados por algunas instituciones. Estas prácticas docentes no formales abrieron la participación en el debate a la niñez y a la juventud: en suma, se incorporaron a la memoria viva de nuestro pueblo al modo ejemplar de las grandes tradiciones orales de la Argentina.
Afortunadamente, las prácticas de las organizaciones de veteranos y familiares no fueron el único obstáculo que se le presentó al entramado desmalvinizador. De manera progresiva, espontánea, silenciosa, fueron erigiéndose monumentos, adoratorios y recordatorios, y diversas expresiones de la guerra fueron incorporándose a nuestra cultura popular; nacieron cánticos en acontecimientos públicos, y también calles, negocios de barrio, escuelas, nombres propios y hasta tatuajes que honraban la gesta de Malvinas.
Mientras una superestructura culturosa y política ocultaba y acallaba a los veteranos y sus familias, desde el sustrato social se operaban reconocimiento