24/02/2026
Hay lugares que no salen en Google Maps 📍, pero te marcan para siempre.
La "canchita de la ENET" fue mi primer estadio 🏟️.
Ahí no había tribunas ni luces, pero había algo más grande: sueños.
Después del colegio 🏫🎒, después de comer… agarraba la pelota ⚽ y me iba. Y no volvía hasta que mi vieja gritaba 🗣️ mi nombre porque ya era de noche y había que ir bañarse. Ese era el único silbato final que respetaba.
En esa cancha aprendí más que fútbol.
Aprendí a perder.
Aprendí a ganar.
Aprendí a elegir equipo y a bancarme cuando me elegían último.
Jugábamos los contrabarrios, el “25”, el metegol, el arco a arco… y cada partido era una final del mundo 🌎. No había premios 🏆, pero nos jugabamos la vida en cada gol.
Ahí entendí que el fútbol no era solo un juego.
Era pertenencia.
Era refugio.
Era identidad.
Y Siempre me gustó el fútbo, desde que tengo memoria. Siempre quise estar relacionado a él. Por eso estudié Educación Física 🎓, en realidad Preparación Física. No fue casualidad. Fue coherencia con ese pibito que no quería volver a casa porque todavía quedaba luz para jugar un rato más.
Hoy sigo buscando lo mismo que buscaba ahí:
una pelota rodando, un equipo, una cancha, una excusa para competir y para compartir.
No concibo una vida lejos del fútbol.
Porque antes que profesión, fue amor ❤️
Y lo que se ama de verdad… no se abandona, se transforma.
La "Canchita de la ENET" me dio más que tardes.
Me dio una dirección.
Y todo empezó ahí , en una canchita.