11/10/2024
Gloria recibió el diagnóstico de TDAH en la universidad.
Sus problemas con el manejo del tiempo, desorganización y procrastinación la llevaron a reprobar cursos (...) y finalmente a una fecha de graduación retrasada.
Más de una década después, ahora está enfrentando problemas similares en su trabajo con el reporte de productividad trimestral.
Ella sabe perfectamente que sería bueno comenzar antes y avanzar de a poco, pero de todos modos termina siendo una ordalía cíclica para ella.
Por esas cosas de la vida, se canceló una reunión que tenía para el viernes en la tarde, lo que le liberó unas horas, que ella reservó para avanzar en su proyecto (que tenía fecha de entrega para el miércoles).
Cuando llegó el momento de comenzar a trabajar, ella se sentía poco inspirada. No sabía exactamente dónde comenzar, ni tampoco si tenía toda la información necesaria.
Gloria se enfocó en realizar otras tareas, como responder emails y otras cosas administrativas. Se dijo a sí misma que primero se libraría de estas tareas para luego atacar el reporte.
En un momento, ella había alcanzado un buen ritmo y siguió avanzando con esas tareas menos importantes. Ella justificó terminarlas primero para liberar tiempo hacia el final del día donde podría comenzar a trabajar en el reporte.
Al final de su día de trabajo, Gloria se sentía muy satisfecha por su avance, aunque un poco cansada. Decidió dedicar. el resto del día de trabajo a esas tareas menos importantes y trabajar en el reporte al llegar a su casa al atardecer.
Una vez que llegó a su casa, comenzó a realizar tareas del hogar. Luego se sentó a ver "un solo episodio" de una programa de TV, antes de comenzar a trabajar en el reporte, pero eso se transformó en una maratón de episodios.
Sin embargo, ella se consoló pensando que tenía todo el fin de semana para trabajar en el reporte. Cuando se fue a dormir, decidida a comenzar a la maña siguiente, recordó una vez en que ella había sido capaz de terminar un reporte similar en solo un par de horas.
El martes en la noche (y en la mañana del miércoles) Gloria esta tratando furiosamente de armar algo remotamente similar a un reporte decente. Era impensable que estuviera enfrentando este escenario una vez más.
Ella contuvo lágrimas de frustración y pánico, y tuvo serias dudas de su capacidad de mantener un trabajo "real". Estaba segura de que esta vez sería expuesta como la impostora que era. Al mismo tiempo, pensaba en un plan para llamar avisando que estaba enferma como una excusa de último minuto para ganar tiempo.
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En este extracto del libro "Rethinking Adult ADHD", de mi colega Russell Ramsay, vemos un ejemplo clásico de los estragos que puede causar el TDAH.
De forma muy gráfica podemos ver el rol que cumplen ciertos pensamientos a la hora de pasar de la intención a la acción.
No es solo que Gloria no tuviera herramientas o estrategias para organizarse o planificar su trabajo...
De hecho, ella relata que todo el tiempo sabía que estaba procrastinando, pero igual lo hizo.
Como dice Russell Barkley, el TDAH no es un trastorno del conocimiento (no es que no sepamos lo que tenemos que hacer)...
Es un trastorno de la EJECUCIÓN (hacer eso que sabemos que tenemos que hacer cuando tenemos que hacerlo).
Y ahí está la justificación de la intervención cognitiva:
¡Si no sabemos cómo enfrentar esos pensamientos disuasivos y de permiso (que llevan a postergar el inicio de las tareas importantes), no hay estrategia que valga!
Pregunta:
Si eres profesional de la salud mental ¿Has visto este fenómeno en tus pacientes?
Si reconoces este fenómeno en ti: ¿Cuántas veces te ha pasado?