04/07/2025
EL AMOR EN TIEMPO DE CRISIS
El amor, la felicidad, la ternura, los afectos, tienen dimensiones sociales y políticas, débilmente trabajadas, tal vez por ese prejuicio histórico, el mismo al que se refiere Suely Rolnik cuando menciona a esa anestesia de la vulnerabilidad al otro, propia de la política de subjetivación en curso que nos quiere distantes unos de otros.
El giro afectivo viene posicionando la relevancia política de los afectos y las emociones. Es que por supuesto el poder también se encuentra en la producción y distribución de conocimientos. Tampoco es casual que fueran los estudios culturales y feministas que dedicaron tiempo a cuestionar la ficción política construida en torno a la mujer como biológica y culturalmente más sensible que el hombre lo que generó una distribución patriarcal entre razón y emoción que fundó las condiciones para la jerarquización en la política. Por eso, las mujeres y el colectivo lgtb tenemos, incluso hoy, menos participación en la política, y si la tenemos por poquita que sea, debemos estar muy agradecidas, las grandes migajeras de la política, sí, somos las mujeres.
Pero además esta jerarquía afectiva en los vínculos políticos, sociales, de los que hablamos también es observable, por supuesto, en los vínculos afectivos y sexoafectivos. Hay una disparidad en el amor que se construye a partir de esta jerarquía entre razón y emoción que distribuye, por supuesto, los cuerpos, sus espacios, sus territorios, sus horizontes, sus actividades y la representación o el imaginario social sobre sus capacidades. Como mencionaba una autora de la enorme lectura de varones que tenemos las mujeres y la casi nula que tienen éstos con nosotras. No es casual la resistencia al amor y a los afectos en sus dimensiones sociales y políticas. Salida fácil la interpretación del amor que hace Disney y el cine Hollywoodense ¿casualidad? ¿Tanto miedo a pensar estratégicamente al amor como algo más que la romántica idea de rescate a la princesa en peligro? ¿Qué proyecciones instalan sobre el horizonte de nuestros deseos? Más simple ¿a qué y a quiénes conviene que lo referido al amor siga su curso habitual tal y como es?