Gesto - Trabajo Social - UNLaR

Gesto - Trabajo Social - UNLaR Espacio de divulgación de la Agrupacion Gesto- Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Rioja.

30/09/2026
27/09/2026

Julieta Lanteri, que en un día como hoy (en realidad el 26 de noviembre) del año 1911 fue la primera mujer que votó en este país y en América Latina.
Para conseguir votar, Julieta tuvo que ser más astuta que la ley. La ley no prohibía el voto femenino, porque no concebía que una mujer pudiera querer votar, pero exigía haber cumplido el servicio militar. Ella solicitó incorporarse al ejército, el ejército la rechazó por ser mujer, ella apeló ante la justicia y la justicia la autorizó a votar.
En 1919 fue candidata a diputada. Obtuvo mil setecientos tres votos, que no le alcanzaron para ocupar un escaño, pero todos los votos fueron de hombres, porque solo los hombres tenían derecho a votar.
El Partido Feminista, que ella había fundado, la proclamó candidata. Su eslogan decía:

—En el Parlamento, una golondrina sí hace verano.
Hoy es el día de los derechos políticos de las mujeres en Argentina. Y recordamos a la grandísima Julieta Lanteri con este texto de Eduardo Galeano

27/09/2026

Sostener la vida debería ser una responsabilidad colectiva, no una carga asignada a las mujeres. ✊🏽💜

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27/09/2026

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Sin nosotras nada se mueve

La filósofa feminista Silvia Federici sostiene que el trabajo de reproducción sigue siendo uno de los grandes soportes de la economía, aunque buena parte permanezca sin reconocimiento ni remuneración.

Por Redacción Nota Antropológica

Cuando una mujer se levanta a las seis de la mañana, prepara el desayuno, viste a los niños, limpia la casa, hace las compras, cocina la cena y se acuesta pasada la medianoche, ¿está trabajando?

Durante siglos, buena parte de esas actividades ni siquiera fueron consideradas trabajo.

La filósofa y activista feminista Silvia Federici lleva décadas cuestionando esa idea. Desde los años setenta, junto con pensadoras como Mariarosa Dalla Costa y Selma James, participó en el movimiento por un salario para el trabajo doméstico.

La propuesta no consistía únicamente en recibir un pago. Buscaba hacer visible algo que normalmente quedaba fuera de las cuentas económicas: cocinar, limpiar, cuidar a los hijos, atender a personas enfermas y sostener la vida cotidiana permiten que millones de personas puedan acudir cada día a trabajar.

En otras palabras, antes de que exista un trabajador en una fábrica, una oficina o una escuela, alguien tuvo que preparar las condiciones para que esa persona pudiera llegar ahí.

Federici llama a este conjunto de actividades trabajo reproductivo.

En una conferencia impartida en Madrid en 2019, organizada por Traficantes de Sueños, explicó que el salario no es solamente una forma de recibir dinero. También ha funcionado históricamente como una manera de organizar las relaciones sociales y distribuir poder.

Desde esta perspectiva, el problema no es únicamente que determinadas tareas no tengan un sueldo. También es que una parte fundamental del trabajo necesario para sostener la sociedad permanece escondida detrás de la vida privada.

Durante las últimas décadas, muchas mujeres ingresaron masivamente al mercado laboral. Para Federici, esto representó un cambio importante, pero dejó una pregunta abierta: ¿quién se hizo cargo del trabajo doméstico cuando ellas comenzaron a trabajar fuera de casa?

La respuesta no fue la desaparición del trabajo reproductivo.

En muchos casos, las mujeres continuaron realizándolo después de su jornada laboral. En otros, determinadas tareas fueron trasladadas a otras mujeres mediante el trabajo doméstico remunerado y las cadenas internacionales de cuidados.

Federici ha señalado que una parte de estas tareas recae actualmente sobre mujeres migrantes, lo que produce nuevas relaciones de desigualdad entre mujeres de distintas posiciones económicas y sociales.

Por eso, hablar de cuidados también implica hablar de dinero, migración, clase, género y distribución de los recursos.

La propuesta de Federici tampoco se limita a pagar por el trabajo doméstico. Plantea la necesidad de recuperar recursos colectivos y construir formas comunitarias de reproducción de la vida.

La diferencia puede parecer pequeña, pero cambia la pregunta.

No se trata solamente de preguntarnos cuánto vale cocinar, limpiar o cuidar.

También podemos preguntarnos por qué actividades indispensables para sostener una sociedad fueron organizadas como responsabilidades individuales y privadas.

Para Federici, cocinar puede ser una actividad compartida, creativa y social. Se transforma cuando se realiza todos los días, sin tiempo, sin recursos y en aislamiento.

De ahí su apuesta por construir espacios colectivos capaces de sostener la vida cotidiana. Para ella, cualquier movimiento social que quiera mantenerse en el tiempo necesita resolver también quién cocina, quién cuida, quién limpia, quién atiende a los niños y quién sostiene a las personas cuando no pueden trabajar.

Su reflexión también recupera la historia de la persecución de mujeres acusadas de brujería. Federici considera que recordar esas experiencias permite comprender cómo determinadas formas de violencia y control sobre las mujeres estuvieron relacionadas con transformaciones económicas y sociales de largo alcance.

En su lectura, la historia del capitalismo no puede separarse de la historia de la reproducción de la vida.

Por eso, cuando afirma que “sin nosotras nada se mueve”, no está proponiendo simplemente que las mujeres continúen realizando gratuitamente todas esas tareas.

La frase apunta a aquello que sostiene la vida también produce riqueza y, por tanto, forma parte de lo que está en disputa.

Es qué tipo de sociedad construimos cuando las actividades necesarias para sostener la vida permanecen invisibles, se realizan de manera desigual y recaen principalmente sobre determinadas personas.

Si llegaste hasta aquí ¿te habías puesto a pensar en trabajo y doméstico de esta forma?

Te leo en los comentarios.

Fuente:
Federici, S. (2019). Las luchas de la reproducción. Del “salario para el trabajo doméstico” a nuestros días. Conferencia impartida en Madrid, 22 de marzo de 2019. Organizada por Traficantes de Sueños.

25/09/2026
24/09/2026
22/09/2026

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