Quien decide abocarse al estudio de la educación, en su dimensión compleja, decidió mucho antes amar al mundo, como dice Hannah Arendt, amar lo bastante, como para no comprometerse con las nuevas generaciones y no ser arrojadas al vacío, a la nada. Autoridad, pasión, ethos, solidaridad, anclajes de sueños y utopías se encuentran en el hacer de María Alicia González. Pretender presentar a Alicia, además de ser un gran honor, es para mí un reto significativo, porque aún disponiendo de muchas palabras, no lograrían reflejar su inmensidad… sería algo así como pretender describir un paisaje...
cuando mirarlo y disfrutarlo son lo mejor. Pero haremos el esfuerzo porque Alicia es así como un paisaje dinámico, una mezcla de la dureza del tronco de un frondoso árbol, necesaria para sostener la copa y unas raíces que no le permiten alejarse de la realidad y le dan sentido a cada una de sus acciones. Alicia es muy estudiosa, meticulosa, una lectora apasionada, pero sobre todo, una fuente de la que mana permanentemente una idea, unas ganas, una producción, un proyecto… un pensamiento que fluye buscando alternativas de solución a problemas que quizá aún no existen, por eso su actitud proactiva la lleva por los caminos menos pensados, pero jamás recorridos y por ello con todo por descubrir. Eso sí… si sigues a Alicia, lo harás con la seguridad de que no te dejará atrás, no permitirá que te quedes… y no porque te sientas presionado… sino porque ella te hará sentir que Puedes hacerlo, que eres capaz y por ello también es un sendero en el paisaje que no para de subir!!! Así es Alicia para mí, eso significó y significa. Eso sí, Alicia es puro corazón, o debo olvidar que además de todo ello, humildad y sensibilidad a flor de piel, quizá eso nos hizo encontrarnos en el camino de la educación, así que por ello Agradezco a Alicia y a la Vida por la oportunidad de encontrarnos!! Y para ello sólo deben seguirla porque su fortaleza y capacidad de entrega sin duda les significará una mejora como personas y como profesionales al servicio de la educación. Lorena Beatríz Paz, Santiago del Estero.