14/06/2026
Cada clase es un encuentro nuevo con los materiales y desafiarse, porque siempre hay pretensiones de mejorar.
A veces se tiene que buscar la vuelta; cada producción tiene su inicio, su planificación y el típico momento de crisis en que todo parece absurdo.
Adrenalina, inseguridades, sentir que todo esfuerzo es en vano. Miedos y miradas clavadas en la superficie. Tragamos saliva y seguimos.
¡Dale, que vos podés! Digo.
Luego, la luz, ese hilito de oro se hace presente para guiarnos en el inmenso tobogán del final.
Aparece la risa, llega el disfrute, la distensión, no estábamos equivocadas!
Era nuestra creatividad y nuestra práctica danzando un vals rabioso, lleno de suntuosidad y glorioso!