27/06/2023
La Madre Mercedes del Carmen Pacheco, nació en Ciudacita, provincia de Tucumán, el 10 de octubre de 1867.
Según contó su madre a algunas vecinas, al nacer Mercedes tenía en la frente, una corona bien pronunciada, igual a la de la Virgen del Carmen. Esta se mantuvo por mucho tiempo, marcada con líneas muy coloradas, y a medida que Mercedes crecía, fueron desapareciendo.
Cuando su papá Carmelo Pacheco y su mamá Justina Diaz, la llevaron a bautizar, como el día era muy caluroso, la familia se ubicó debajo de unos árboles. Imprevistamente aparecieron dos sacerdotes llegados de distintos puntos, y se realizó la ceremonia del bautismo. Uno la sostuvo en sus brazos y el otro la bautizó. La familia mantuvo una relación amistosa, con estos sacerdotes y a uno de ellos, la pequeña Mercedes lo llamaba padrino.
La Familia de Mercedes gozaba de una excelente fortuna, hasta que, al morir el padre, la madre volvió a casarse. El nuevo esposo maltrataba a su madre y dilapidó buena parte de su fortuna. La niñez de Mercedes fue triste y vio sufrir a su madre.
Dada esta difícil situación familiar, la madre puso a la niña, como interna en las Hermanas de Jesús, y más tarde en el Colegio del Huerto, pasando allí, días felices.
En ese lugar adquirió formación espiritual y conocimientos de una institución educadora de la niñez.
Desde su juventud, se dedicó a la oración y a la ayuda a los pobres. A los 20 años tuvo una importante misión humanitaria, colaborando en la lucha contra la epidemia de cólera en su provincia, recorriendo los ranchos de los gauchos a caballo, transitaba grandes distancias, para ayudar a la mayor cantidad de personas que pudiera, llegando a dislocarse un brazo en una ocasión. Pero esto no la detuvo. Siempre con su gran fe, colaboró incansablemente en tan noble misión.
Sus primeros pasos en la vida religiosa la llevaron a formar, una sociedad que tenía como finalidad, enseñar la doctrina cristiana a los niños. En el año 1895 erigió el Hogar de la Sagrada Familia para niñas desamparadas en la ciudad de Tucumán. Estos fueron los inicios de una gran obra, que posteriormente realizó.
El 1º de enero de 1914, Mercedes junto a otras compañeras, tomaron el hábito y a partir de allí, se la comenzó a llamar Madre. Así nació el Instituto de las Hermanas Catequistas de Cristo Rey; el cual en el año 1942 fue aprobado como Congregación Diocesana, y desde el año 1987, Congregación de Derecho Pontificio.
La Madre siempre sufrió malestares físicos, aunque nada le impedía trabajar incansablemente, por la causa de Cristo.
Su salud fue declinando paulatinamente, después de largas luchas de su vida.
El Obispo de Tucumán Monseñor Barrère viajó a Buenos Aires, para asistir a Mercedes ya muy enferma, y pudo escuchar de sus labios, su expreso deseo de conservar el espíritu y la finalidad de su querida obra, y en especial que fuese siempre en beneficio de los pobres, y se pusiese la confianza en la Providencia Divina.
El 30 de junio de 1943, entregó su alma al Señor, santamente confortada por sus Hijas de la Congregación.
La Madre Mercedes Pacheco acariciaba un ideal: “Evangelizar a los pobres.
Su sueño era extender el Reino de Cristo. Transparentaba en su acción el lema de “Hacer el bien, sin hacer ruido”.