18/08/2024
Pensar en infancias nos invita a pensar en complejidades y diversidades. Eso, justamente, es complejo y como señalaría Norma Filidoro “tiene consecuencias”. Invitamos a reflexionar sobre algo que es visible, pero pocas veces visto: infancias sobrediagnosticadas. No todo síntoma implica un diagnóstico. En la sociedad circulan los diagnósticos como etiquetas, que además se toman sin la profundidad que implica hablar de salud mental. Un diagnóstico es una característica del sujeto para poder pensar configuraciones de apoyo que nos permite “armar el traje a medida” para que pueda aprender, pero no define a los sujetos en su totalidad. Si un diagnóstico es techo, cicatriz y vehiculiza la exclusión, no es por ahí.
Un niño o una niña es un nombre, una historia de historias, una matriz de aprendizaje, un significado dentro de un contexto familiar, muchas cosas. Por eso, nos es difícil definir las infancias sin pensar en singularidades. Abrazamos fuerte a cada sujeto infante con la esperanza de lograr cada día más infancias sujetadas.