22/03/2018
A 42 años del golpe cívico – militar, la Escuela Pública construye: MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.
Toda reflexión sobre el Golpe, desde nuestro lugar de docentes, y como parte de un colectivo de trabajadores miembros de la CTERA -central que nuclea a la UTELPa, nos toca en primera persona ya que nuestros principales referentes nacionales fueron secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos.
Desde años antes del campanazo trágico del 24 de marzo, muchos de nuestros compañeros eran amenazados por la Triple A, perseguidos y asesinados. Desde entonces y en adelante, nos hemos manifestado por la libertad de los detenidos, por la aparición con vida de los desaparecidos y por el Juicio y Castigo para los culpables de los asesinatos de nuestros compañeros. Por ello mismo Stella Maldonado decía, con todo orgullo y razón: La CTERA es también un organismo de Derechos Humanos.
No podemos dejar de sentirnos parte de la lucha inclaudicable por la Memoria, la Verdad y la Justicia, que encabezaron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S, Familiares y organizaciones de Derechos Humanos, que hoy son un ejemplo en el mundo. Al pensar en todas estas organizaciones, recordamos también las batallas que dimos durante un largo ciclo de impunidad signado por la invisibilización de la sociedad civil. Muchos de ellos nos gobiernan en la actualidad, habiendo sido partícipes necesarios del genocidio, y habiendo sido también co-responsables de las leyes del perdón, del punto final, y de la obediencia de vida y los indultos.
Afortunadamente, después de una larga resistencia, logramos que cientos de militares genocidas fueran condenados en “los juicios de la Verdad” por sus delitos aberrantes, el esclarecimiento de miles de crímenes de lesa humanidad y la recuperación de nietas y nietos. Somos conscientes de que resta todavía mucho camino por andar, de que los cómplices civiles deben seguir siendo procesados y condenados. Además, reconocemos la imperiosa tarea de seguir restituyendo la identidad de nietas y nietos apropiados.
Este nuevo aniversario del golpe nos encuentra en un escenario de avance de las políticas neoliberales que nuevamente intentan convertir la educación en una mercancía, y cercenarla como derecho. El proyecto político, económico y cultural de la dictadura cívico-militar, tiene su continuidad en las políticas impuestas por el Gobierno de Macri, que pretende negar nuestra historia para instalar a las fuerzas armadas en la represión de las protestas sociales que se expresan en todo el país, para criminalizar a dirigentes y militantes opositores por medio de un aparato de IN- Justicia cómplice, y para sostener una realidad ficcionada a través del monopolio Mediático.
Como sectores populares organizados, tenemos claro que existen desafíos por vencer en relación al viejo legado del Terrorismo de Estado. En los más de treinta años de democracia, la sociedad no ha logrado desterrar del todo, ciertas prácticas y sentidos impuestos por el proyecto genocida de 1976. Estas cuestiones se han convertido en deudas que tensionan la vigencia plena de nuestra Democracia, tal es el caso de la Violencia Institucional. Éste es un fenómeno que nos arranca la vida de cientos de chicos y chicas de los barrios más empobrecidos, y tiene origen en las prácticas represivas de las fuerzas de seguridad que responden hoy a viejos mandatos autoritarios.
De cara a estos desafíos el punto de partida no es el mismo. Los años de lucha contra la impunidad, las sentencias judiciales contra los genocidas y sus cómplices civiles, así como la condena social de los delitos de lesa humanidad, son parte de un nuevo piso de lucha. Los docentes también hemos hecho un aprendizaje, lo hemos llevado a la Escuela y hemos logrado reconstruirlo desde el aula y el sindicato. Así podemos decir, sin soberbia, que la escuela hoy enseña y construye Memoria, Verdad y Justicia. Este Hecho, sin duda, es el mejor homenaje a Isauro y Arturo Arancibia, Marina Vilte, Eduardo Requena, Susana Pertierra, y los más de 600 compañeras y compañeros detenidos- desaparecidos hoy presentes.
Ante este nuevo contexto, los trabajadores de la educación y del campo popular en general, nos encontramos frente a un fuerte desafío de unidad: En defensa de las conquistas alcanzadas en los últimos años, en defensa de la Escuela Pública y en defensa de una Democracia real, genuina e inclusiva. Por un Estado de Derecho, que se fortalezca con nuestra participación y militancia social.
Secretaría de Derechos Humanos
Secretariado Provincial UTELPA