17/09/2026
Ser psicopedagoga para mí es más que una profesión. Es, a decir del Principito, “crear lazos”, salir al encuentro y dejar que suceda…
Porque hacer psicopedagogía es construir lazos para posibilitar el proceso de aprender. Ese proceso que es “tan singular”, pero a la vez se hace siempre “con un otro”, en un entramado vincular.
Elijo la Psicopedagogía artesanal, la que se va tejiendo con los colores de cada singularidad. La que no tiene protocolos, ni percentiles, ni diagnósticos ni pronósticos. La que teje y desteje, la que sostiene el hilo, la que va desovillando para posibilitar nuevos tejidos.
Elijo la Psicopedagogía que escucha con la “oreja verde”, esa que de grande me quedó pintada para seguir escuchando con sensibilidad a las infancias.
Elijo seguir habitando mi infancia para comunicarme con el lenguaje del juego… el que sólo es posible en un “entre dos”, en libertad, sin moldes predeterminados, “dando sentido” y que a su vez, es profundamente reparador.
Elijo una Psicopedagogía subjetivante y lúdica que aloje y escuche en lugar de evaluar. ejercitar, corregir y reeducar. Que sea puente para abrir nuevos caminos en lugar de seguir consignas preestablecidas, que sea desobediente para salirse del renglón, que sea sostén de emociones desordenadas, que pueda habilitar "la autoría del aprender".
FELIZ DÍA DE LA PSICOPEDAGOGÍA🩷
Cecilia Rébora
Psicopedagoga
Espacio lúdico terapéutico " la oreja verde"