30/09/2026
Compararnos parece algo cotidiano.
Miramos la vida de alguien más y, casi sin darnos cuenta, empezamos a medir la nuestra: su trabajo, su relación, su cuerpo, sus logros, sus tiempos, sus decisiones.
Pero hay algo que solemos olvidar: estamos comparando nuestra experiencia completa con una parte de la experiencia del otro.
Y en esa comparación aparecen pensamientos como “yo debería estar más adelante”, “¿por qué a mí me cuesta tanto?” o “qué estará haciendo diferente?”
La comparación también puede mostrarnos las creencias desde las que estamos evaluando nuestra propia vida.
¿Qué significa para mí tener éxito?
¿De dónde aprendí que debería estar en determinado lugar a determinada edad?
¿Quién decidió cuál era el ritmo correcto?
Observar esas preguntas puede cambiar la relación que tenemos con nuestra propia historia.
Porque quizás el problema nunca fue estar “atrás”.
Quizás estábamos intentando recorrer nuestro camino con una medida que pertenecía a otra persona.
💭 ¿Con qué aspecto de tu vida tendés a compararte más?