29/05/2025
Muchos de los mecanismos desarrollados por las bacterias para resistir a los antibióticos son de base genética e implican que adquieran genes específicos que les brinden tolerancia a ciertos agentes biocidas, existe también una respuesta de resistencia de tipo fisiológica a partir de la formación de estructuras denominadas biofilms que les permiten vivir en comunidad.
Un equipo del CONICET en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario bajo la dirección del investigador Diego Serra, busca, con resultados hasta ahora prometedores, compuestos que puedan inhibir la formación de estas estructuras protectoras, para que actúen en sinergia con otros antibióticos.
Los antibióticos a concentraciones subletales generan una señal de estrés en las bacterias, y que, en la mayoría de los casos, promueven la generación del biofilm. Sin embargo, este equipo científico demostró que también puede darse el efecto contrario. Mientras buscaban sustancias de origen microbiano que actuaran inhibiendo la formación de biofilms, vieron que la especie Bacillus subtilis podía impedir la formación y el avance de otras bacterias creciendo en forma de biofilm y la sorpresa fue cuando lograron identificar cual era la sustancia responsable de este efecto, y resultó ser un antibiótico llamado baciloína, que esta bacteria produce y libera naturalmente, este hallazgo mostró que dependiendo del antibiótico y su mecanismo de acción los efectos podían ser muy diferentes. Aplicado al campo de la salud, “esto resulta interesante porque por síntesis química se podría obtener un compuesto que emule este comportamiento o incluso podrían implementarse tratamientos que combinen el uso de antibióticos con compuestos anti-biofilms”