05/09/2022
“Los 4 círculos de Skeffington” 🧠👁💜 🧑⚕️ 👩🏻⚕️
1. Antigravedad.
Este círculo relaciona el sistema visual con el sistema vestibular y propioceptivo. Para comprender dónde estamos posicionados en el espacio, debemos tener bien desarrollado el mapa mental del cuerpo, la representación en el córtex de cada parte de nuestro cuerpo. Gracias al mapa mental del cuerpo y al sistema vestibular, unido con el sistema visual, entendemos dónde estamos en el espacio.
2. Centrado.
Este es un círculo más desarrollado a nivel de neurodesarrollo. Tras comenzar a coordinar mejor nuestros movimientos corporales y comenzar a estabilizar la fijación en un objeto, gracias a los reflejos de estabilización de la mirada, seremos capaces de conocer dónde está ese objeto con respecto a nosotros.
La visión periférica es clave para localizar los objetos que se encuentran alrededor de nosotros. A partir de ella sabremos dónde se encuentra ese objeto y podremos localizarlo y fijar nuestra atención para poder interactuar con él.
En este nivel es necesario aprender a inhibir los movimientos involuntarios de nuestro cuerpo para así poder fijar la atención. Para que esto ocurra necesitamos un correcto desarrollo del sistema vestibular y propioceptivo.
3. Identificación.
Este es un círculo más cognitivo, por lo que estamos en un nivel superior de neurodesarrollo. Después de situarnos en el espacio, movernos por él y fijar nuestra atención en un objeto, en este nivel ya podemos identificar aquello que vemos. Y no solamente identificarlo, sino discriminar semejanzas y diferencias con otros objetos para poder clasificarlos.
Este círculo está relacionado también con el sistema acomodativo, o el sistema de enfoque, de nuestros ojos. Nos permite enfocar aquello que vemos y conocer lo que es.
Para reconocer mejor aquello que vemos, es necesario relacionar la información visual con las informaciones de los demás sistemas sensoriales (tacto, olor, sonido o gusto).
A este nivel, ya somos capaces de interactuar con los objetos de manera más fina, teniendo un mejor control viso-motor y agarrando los objetos con la mano de forma más coordinada y precisa.
4. Habla-audición.
La visión se relaciona directamente con el lenguaje. Para poder comunicarnos, debemos ser capaces de expresar y comunicar aquello que vemos.
La relación entre la vía visual y la vía verbal se comienza a especializar a partir de los 2 años. Para ello, es necesario tener una buena relación con los progenitores y mayores, para que nos expliquen y enseñen el mundo visual con palabras. El utilizar referencias verbales visoespaciales durante el desarrollo del bebé, ayudan a desarrollar áreas neuronales y crear conexiones neurológicas.