09/07/2026
En 1816 convergieron dos hechos fundamentales para la historia nacional: la Declaración de la Independencia y
la organización final del plan de guerra de José de San Martín, que sería el garante de esa independencia y la
llevaría más allá de las Provincias Unidas.
El contexto internacional donde esto ocurría era complejo: España se había liberado de los franceses y el Rey
Fernando VII había vuelto al trono y se predisponía a recuperar los territorios americanos que estaban en manos
de los revolucionarios. El ejército realista había comenzado a avanzar por toda la región derrotando a una parte
de los movimientos independentistas americanos.
En medio de esa situación, las Provincias Unidas se juntaron para decidir qué hacer ante el peligro realista. El
El Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sudamérica se reunió en San Miguel de Tucumán
para limar asperezas entre Buenos Aires y las provincias, cuyas relaciones estaban deterioradas. Cada provincia eligió un diputado cada 15.000 habitantes. Las sesiones del Congreso se iniciaron el 24 de marzo de 1816 con la
presencia de 33 diputados de un territorio bien diferente de lo que hoy es la Argentina. Charcas, por ejemplo, que
hoy es parte de Bolivia, envió un representante. En cambio, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe no participaron del
Congreso porque estaban enfrentadas con Buenos Aires y en ese entonces integraban la Liga de los Pueblos
Libres junto con la Banda Oriental, bajo el mando del Gral. José Gervasio Artigas.
Lo fundamental del Congreso fue que el 9 de julio de 1816 los representantes firmaron la Declaración de la
Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica y la afirmación de la voluntad de «investirse del alto
carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli» y «de toda otra
dominación extranjera». De este modo, después del proceso político iniciado con la Revolución de Mayo de 1810,
se asumió por primera vez una manifiesta voluntad de emancipación.
Este acta declaratoria de la independencia se tradujo, en virtud de los territorios representados en el Congreso de
Tucumán al quechua y al aymara.