29/08/2026
Podemos tener clara nuestra voz para conducir un taller.
Podemos tener una propuesta que queremos presentar.
Podemos saber hacia dónde vamos… y aun así, sentir que algo nos frena.
Ese algo muchas veces es el miedo.
Un pequeño freno de mano que aparece cuando estamos entrando en territorio desconocido, cuando hacemos algo nuevo y todavía no sabemos cómo va a resultar.
Por eso, antes de intentar vencerlo, quizás podamos escucharlo.
¿Qué está sosteniendo este miedo?
¿Qué historia me estoy contando?
¿Qué creo que podría pasar?
Cuando podemos mirar ese miedo, también podemos empezar a desarmar el titular que nos presenta.
Y entonces aparece una nueva posibilidad:
Sé lo que voy a entregar.
Y si algo no lo sé, puedo averiguarlo.
Puedo aprenderlo y también puedo compartirlo.
Porque tener seguridad como docente no significa saberlo absolutamente todo.
Significa confiar en nuestra capacidad para seguir aprendiendo y encontrar las respuestas cuando sea necesario.