03/06/2026
El lunes 3 de septiembre de 2018, en la localidad bonaerense de Villa Centenario, perteneciente al partido de Lomas de Zamora, una joven de 21 años fue hallada mu**ta tras presuntamente haber protagonizado un encuentro sexual.
El cuerpo de la víctima, identificada como Elizabeth Foronda Calani fue encontrado alrededor de las 11:00 p. m. en una vivienda ubicada sobre la calle Ricardo Palma al 600, en dicha localidad del sur del Gran Buenos Aires. El cadáver presentaba signos de asfixia por presión en el cuello y estaba recostado sobre un colchón desplegado en el comedor de la casa.
La hipótesis que manejan los investigadores apunta a un encuentro sexual que "salió mal". Por el hecho, el personal policial detuvo inicialmente a dos hombres, uno de 23 años y otro de 43, quienes se encontraban en la vivienda al momento del hallazgo. Ambos trabajaban con la víctima en un bar del barrio porteño de Liniers, donde Lizbeth se desempeñaba como barwoman.
Un vecino de la zona alertó a las autoridades a través de un llamado al 911 e, inmediatamente, efectivos de la Comisaría 7.ª de Lomas de Zamora acudieron al sitio. Según se pudo reconstruir, los tres involucrados habrían mantenido un encuentro tras consumir una importante cantidad de alcohol. Si bien en ese momento no se había confirmado la causa del deceso de Foronda Calani, se supo que la joven salió de su lugar de trabajo y, junto a los hombres, se dirigió a la casa en cuestión —propiedad del mayor de ellos— en un vehículo Toyota Corolla.
Los medios de comunicación distorsionaron la información sobre el caso. Además, según denunció la madre de Lizbeth, la fiscal le dijo originalmente que su hija había fallecido producto de una muerte súbita. Sin embargo, al ver el cuerpo en la morgue, la madre descubrió signos de arañazos, marcas de estrangulamiento y un golpe en la cara, por lo que manifestó que las autoridades quisieron ocultar que su hija fue víctima de un abuso sexual y posterior as*****to.
Lizbeth era egresada de la Escuela de Educación Secundaria N.° 18, estudiaba Farmacia en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) y trabajaba como barwoman para poder costear sus estudios.
Hoy su caso sigue impune y no hay ningún detenido por el femicidio.
¡Justicia por Lizbeth!