Proyecto Sagitario

Proyecto Sagitario Astronomía, aprendizaje. Programa de enseñanza astronómica destinado a profesores, maestros, alumnos y vecinos del sur de Santa fe u otras provincias.

26/08/2023

“Yo he visto en la noche oscura llover sobre mi cabeza los rayos de lumbre pura de la divina belleza.” ― José Martí

11/07/2023

De sueños y yacarés

Ey, don Sagi, cómo anda.
Bien, che, tranquilo, preparando el telescopio para esta noche.
Uy, después de cenar me vengo.
Acá lo espero.
Sabe, don Sagi, me mandó a leer de nuevo a Gustavo Roldán y eso hice. Y vi que usted tenía razón. Don Sagi alza las cejas y sonríe. De los libros que ha leído pocos le han gustado tanto como los de ese chaqueño alborotador. En todos sus cuentos hay un montón de astronomía. Confirma el joven.
Entre tantas otras cosas, sí.
Leí ayer Los sueños del yacaré, don Sagi, y tengo un montón de preguntas para hacerle.
Meta, nomás, pibe.
Voy a ir de a poco para no espantarlo.
Usted sabe cómo me gusta la gente curiosa. Dígame nomás lo que quiere saber, a ver si puedo contestarle.
Bien, en uno de esos cuentos se habla de que la tierra es redonda, pero los animales se horrorizan y dicen ¡qué locuras que sueñan estos bichos! Como si la tierra fuera plana, para ellos.
¡Qué buen cuento es ese!
Bueno, pero el otro día vi en internet que hay gente que dice eso mismo, que la tierra es plana; se llaman terraplanistas.
Ay, ay, ay. Tengo un amigo en La Plata que es astrónomo, y cuando escucha hablar de terraplanistas, por poco sale corriendo.
Jajaja, si la tierra es plana puede correr hasta la otra punta, nomás.
Jajaja, muy bien dicho, pero si la Tierra es redonda se los vuelve a encontrar del otro lado.
Ambos ríen y miran el cielo que va perdiendo color al este, donde parpadea una luz pobre, por ahora, la primera estrella sobre la ciudad; y alza la Luna llena, imponente y anaranjada en el horizonte.
Ahora hablando en serio, don Sagi. Uno está cansado de ver fotos de la Tierra, que es redonda, y lo ha aprendido en la escuela y en los libros, y en las películas también. Pero todo eso lo niega el terraplanista. Dice que son mentiras. Deme usted una prueba de que la Tierra es redonda.
Perfecto. Mire usted la Luna. Redonda como una pelota. ¿Y ha visto una imagen del sol en el piso, cuando su luz atraviesa los espacios entre las hojas de una planta? Redondo como un chancho gordo. Por último: ¿ha visto usted un eclipse de Luna? Cuando la sombra de la Tierra empieza a tapar la Luna, esa sombra es curva, porque un cuerpo redondo es el que la crea.
Perdone, don Sagi, pero no me ha dicho usted nada que no haya visto en el video de los amigos de su astrónomo platense. Que la Luna se vea como un disco blanco no quiere decir que sea una pelota. Al contrario, mírela, si parece una moneda.
Puede ser, pero hace unos días esa Luna era gibosa creciente, y con el telescopio podían verse las sombras de las montañas de la Luna proyectadas hacia la izquierda, la zona que aún no estaba iluminada; y mañana o pasado venga usted y verá del otro borde las mismas sombras, porque empezará la fase decreciente, y podrá convencerse de la forma de pelota que tiene la Luna, como me gusta decir.
En la escuela me dijeron que la Tierra es un geoide, don Sagi.
Me gustaría mucho que esos maestros me dijeran lo que es un geoide. Mire, joven, en mis años de maestro aprendí un par de cosas, nomás: a la gente hay que hablarle del modo más simple posible.
Bueno, no sé, eso tuve que poner en la prueba.
Sí, y después pasan unos años y chau, se me hace terraplanista.
Y usted ¿saldrá corriendo, don Sagi?
No me dan las piernas, ya, pibe. Vaya a comer y vuelva en un rato, que miraremos por el telescopio la moneda de la Luna.

11/07/2023

¡Anfractuosidades en la Luna!

Qué lindo se ve con este telescopio, don Sagi, qué detalles, parece mentira que uno pueda disfrutar así, mirando el cielo.
“La observación del cielo cura las heridas del alma” me dijo una vez un doctor en astronomía, al que le conté una pena.
Bueno, don Sagi, usted es tan fana que ahora me va a decir que mirar al cielo además de lindo es bueno para la salud. Ya lo veo vendiendo pastillas de cielo para el reuma.
No es mala idea. Durante mucho tiempo llevé esta cura conmigo a los rincones del país. Y no sabe la gente cómo agradecía. Se hacían unas colas bárbaras esperando para ver.
Alguna vez conoció a alguien al que no le gustara mirar.
No, pero sí me topé con gente que me preguntó: ¿Mirar el shielo? ¿Para queh?
Qué ¿eran extranjeros?
No, ricos. Que es casi lo mismo.
Jajajaja, usted de ofendido, lo dice.
Sabe, a Galileo le pasó algo parecido.
Cuente don Sagi, y cámbieme el ocular, que por ese “mid” se ve mejor.
Resulta que en la época de Galileo los libros decían que el único centro de giro del mundo era la Tierra, y que ningún otro astro era capaz de tener satélites.
Vaya, la Tierra era el centro del sistema ¿y el sol?
El sol tampoco, aunque hubo un modelo muy ingenioso, inventado por un sabio borrachín: los planetas giraban alrededor del sol y el sol giraba alrededor de la Tierra. Estaba muy bueno el argumento, pero el tipo se murió de tanto tomar cerveza en una fiesta.
Uh, por eso será que mi viejo no me deja tomar cuando trae a casa.
Usted es un mocoso, todavía.
Yo también lo quiero, don Sagi.
Bueno, resulta que en la época de Galilei los profesores de la facultad decían esto: que solo la Tierra era eje del resto de mundos en movimiento. Y va Galileo y mira Júpiter, y ¡qué ve!
Eso, ¿qué ve?
Las lunas de Júpiter, claro, ¿qué iba a ver? ¿marcianos?
Quien sabe.
No hay extraterrestres al alcance de los hombres, muchacho.
¿Por qué? ¿Cómo sabe?
Otro día le explico. Estábamos con Galileo. El hombre se arma un telescopio y lo planta en el medio de la plaza, en Florencia o no sé dónde. Imagínese, ni una luz eléctrica. Un cielo de locos.
Uh, don Sagi, con lo que extraña usted los desiertos.
Sí, bueno, más extraño a los amigos con que fui a los desiertos… pero déjeme hablar que no termino más. Va Galileo y mira Júpiter y ve unas estrellas que llama Mediceas y al cabo se da cuenta de que son satélites del planeta. Chau, a la basura con todos los libros de ciencia. Los profesores de la facultad no lo podían ni ver a Galileo.
Don Sagi, a Galileo ¿le dirían Gali?
Sabe una cosa, un día le voy a meter una piña.
Uh, no. Cuente, cuente.
Y bueno, va Galileo y escribe un libro y los sabiondos de entonces no le creen ni media palabra. Y Galileo les dice: Hombres necios que acusáis, a este viejo sin razón, sin ver por este tubo, los satélites en cuestión…
¿Por qué Galileo veía esas lunas y los sabios no, don Sagi?
Pues, porque los sabios se negaban a mirar. Decían que no, que no podía ser, que no existían esas lunas. Pero no se atrevían a mirar.
Vaya, vaya, don Sagi.
Así fue. ¿Y? Qué ocular, eh. Hace rato que mira lo mismo, ¿le gusta esa cadena de montañas lunares?
Un lujo.
¿Sabe cómo habló de ellas Galileo?
Nop
Anfractuosidades, anfractuosidades en la Luna.

10/07/2023

El chasquido del sol en la punta del río*.

Buen día, don Sagi, ¿qué hace tan temprano en la vereda?
Acá ando, mi amigo, disfrutando el sol que todavía está bajito.
Lo bien que hace, más tarde se pone bravo.
Ya lo creo, faltan pocos días para el verano.
Dígame, don Sagi, ¿de qué está hecho el sol que calienta tanto?
Ah, ¡qué pregunta! Sabe, hace miles de años que las personas curiosas se preguntan lo mismo, pero hace muy pocos años que se conoce la respuesta.
Epa, ¿por qué me dice curioso?
Ser curioso no es nada malo, si usted curiosea el mundo y no a los demás. Al contrario, ser curioso es lo mejor si quiere saber las cosas de verdad.
¿Se puede saber las cosas de mentira?
Pero claro, che. Sabe cuántas cosas equivocadas cree la gente.
Dígame algunas, don Sagi.
Después le cuento. Estábamos hablando del sol: Los primeros hombres y mujeres que curiosearon acerca del sol vivieron en Grecia, un país que está al borde del mar y tiene muchas islas.
Mire, usted. Yo creía que habían sido los egipcios los primeros en curiosear al sol. Ellos también vivieron cerca del mar y de un río, leí. De un río que corre como su Paraná, don Sagi: el río Nilo.
Sí, mas o menos. El Paraná corre de norte a sur, y el Nilo corre al revés, pero entiendo el punto. Además, los egipcios creían que el sol era un Dios. En cambio, en Grecia hubo hombres y mujeres que pensaron de otro modo las cosas.
Y qué dijeron del sol, don Sagi.
Pues hubo un científico de esa época que dijo que el sol era una piedra muy caliente, una piedra incandescente**.
No es mala idea. Una piedra caliente da mucho calor. Pero para mí me parece que el sol es de fuego o de carbón encendido.
En parte acierta, che, porque se podría decir que está encendido. Pero no es de carbón ni tiene llamas. Déjeme envidiar un rato más en ese griego, vestido con una túnica, que usaba sandalias y escribía en la arena, Anaxágoras era su nombre, él propuso que el sol era una piedra.
¿Escribía en la arena? ¿No usaban libros?
Libros había, pero muy distintos a los nuestros. Se los escribía en papiros que formaban rollos. Pero los maestros de esa época trazaban sus dibujos y letras en el piso, lo cual parece que era muy cómodo: mientras daban sus clases, andaban paseando por las plazas y las orillas del mar y escribían de parado o sentados en el suelo, con un palo nomás, y después borraban todo con el pie. Si usted no prestaba atención, chau.
¡Daban clases en las plazas! Fabuloso.
Si, che. Y sabe qué pienso… ¿se acuerda del cuento del sapo que vio al sol apagarse con un chasquido en el río? Bueno, si el sol fuera una piedra muy, muy caliente, entonces ese cuento sería aún más hermoso.
¿Por qué, don Sagi?
Pues porque sería más cierto: una piedra muy caliente que cayera al agua… de verdad haría un chasquido, y una buena nubecita de v***r.

09/07/2023

Ver al sol hundirse en la punta del río
La astronomía está en todos lados, mi amigo.
Qué dice, don Sagi, cómo va a estar en todos lados la astronomía, si es una ciencia; y bien difícil es. El viejo Sagitario está como siempre en el patio de su casa, mirando sus plantas, y el jovencito que le habla suele venir a charlar, pues comparten algunos gustos y vive a dos cuadras.
Qué va a ser difícil, si es una pavada. Mire, hasta en los cuentos para chicos hay astronomía.
Mmmm no sabía. Y usted sabe que a mí me encanta leer. Dígame uno, a ver.
El vuelo del sapo, de Gustavo Roldán, tiene astronomía.
Qué va a tener, don Sagi, si lo leí y habla de un sapo mentiroso que promete que va a volar, y todos los animales entran a discutir al lado del río, que sí, que no, y se les hace de noche y el sapo no vuela, por supuesto.
Pues vuelva a leerlo, muchacho, que se va a divertir y va a aprender astronomía.
A ver, don Sagi, explíqueme. ¿Dónde tiene astronomía ese cuento?
Usted lo dijo, el sapo y sus amigos están hablando al lado del río, y el sol cae pues se está haciendo de noche. ¿Y dónde cae el sol? En la punta del río. Sobre el final del cuento, Gustavo Roldán dice: “los animales festejaban el triunfo del sapo, y tanto gritaron que no oyeron el chasquido que hizo el sol al hundirse en la punta del río…”
Vaya memoria que tiene a su edad, don Sagi.
Es que es un cuento muy hermoso. Gustavo Roldán es el mejor escritor del mundo. Amo sus libros.
Usted ama sus libros, sí, pero ¿y la astronomía?
Pues ahí, en el chasquido que hizo el sol al hundirse en la punta del río. Sabe, nosotros tenemos cerca al Paraná, y el sol nunca se hunde en la punta del Paraná, el sol se acuesta en la pampa, nace del otro lado del río y se hunde en el medio del campo. Cuando Roldán cuenta que el sol se hunde en la punta del río está hablando de otro río, de un río que no corre como el Paraná, se da cuenta. Está hablando del río Bermejo, que corre de Oeste a Este, por eso en el Chaco se puede ver al sol hundirse en la punta del río… y en el Paraná jamás. Bueno, eso es astronomía. Dice el viejo, abanicando sus brazos para acompañar el paso imaginario de algo así como una pelota o un artefacto de silueta retorcida, pues sus manos están agarrotadas y los dedos arqueados parecen querer abrirse, sin poder lograrlo.
No me convence, don Sagi, eso es geografía para mí.
Pero claro, joven, si la geografía también es astronomía, no ve que estamos hablando del sitio donde se acuesta el sol, el oeste, eso es geografía, pero es astronomía. Dice Sagitario, mirando el campo al oeste, libre de casas. Y continúa:
Es astronomía porque tiene en cuenta dónde nace el sol y dónde se acuesta, y es geografía porque a esos sitios los orienta y el que lee puede hacerse una idea del mundo que le rodea.
O sea, qué si digo hacia dónde corre el río estoy hablando de geografía y si digo hacia dónde cae el sol estoy hablando de astronomía… Dice el jovencito sonriendo, pues no termina de entender la diferencia.
Exacto, la astronomía es todo lo que aprendo acerca del cielo. Después, eso que aprendo puede cambiar de nombre o puedo leerlo en un mapa o en un cuento, pero ¿cómo fue que lo aprendí? Mirando el sol, y por eso es astronomía. Dice don Sagi, y ambos se quedan mirando el horizonte que aquí también empieza a ponerse colorado.

27/03/2023

😍👏 HAZAÑA ARGENTINA

👉 Pilar Tellería es una nadadora de 19 años que vive en Ituzaingó. El lunes hizo historia al convertirse en la mujer más joven en cruzar a nado el Río de La Plata: desde Colonia de Sacramento a Punta Lara. Lo hizo en 12 horas, 18 minutos y 40 segundos.

🏊‍♀️ Durante la travesía la acompañaron su entrenador y su profesora de natación. También la escoltó la Prefectura Argentina y la Uruguaya, junto a una lancha de la Cruz Roja con médicos y guardavidas.

👏 ¡Felicitaciones, Pilar!

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