18/10/2014
El preceptor como parte del proyecto escolar
Los preceptores desarrollan su labor cotidiana en el marco de las regulaciones y directivas del sistema educativo y de las características que asume la gestión de cada una de las instituciones educativas. El modelo de escuela secundaria tradicional de tipo propedéutico suponía la existencia de un modelo familiar que acompañaba la escolaridad de adolescentes y jóvenes. Hoy existen mayores dificultades y es la escuela misma la que debe encargarse de acompañarlos en la construcción de un orden personal y de encuadres que faciliten su integración al orden escolar.
Por otro lado, la vigencia de un modelo escolar caracterizado por la fragmentación curricular colisiona con las necesidades de los nuevos adolescentes y jóvenes que entran a la escuela secundaria. A estos les resulta muy difícil adaptarse a un esquema de organización del tiempo y de las relaciones que obstaculiza la construcción de vínculos personalizados con los docentes, y supone la atención a una multiplicidad de contenidos en forma simultánea sin tener asegurados la formación previa, la autonomía personal y el apoyo familiar necesarios.
-En cuanto a la génesis del preceptor. Su sentido etimológico originario remite a quien, con sus preceptos, con sus máximas, con su ciencia, atrae a la juventud, la capta, se hace dueño de ella. Por su parte, el término pedagogo, proviene del latín paedagogus (preceptor), palabra tomada del griego paidagogós. Remite a la persona que acompaña a otra e indica qué debe hacer. En la antigüedad, el pedagogo era quien cuidaba, protegía y formaba al niño en su carácter y en la moralidad de sus costumbres.
Los preceptores pasan a ser encargados de la conservación y reproducción de ciertos rituales de control que remiten a la necesidad institucional de orden: respeto hacia los símbolos patrios, saludos a la hora de entrada y salida, puesta de pie como signo de respeto en el momento de ingreso del profesor al aula, etcétera.
Desde el punto de vista de la reglamentación, corresponde a los preceptores cumplir tareas orientadas a la organización escolar, el orden y la disciplina. Sin embargo, se observa una labor que excede el cumplimiento de dichas prescripciones; abarca un conjunto de tareas más sutiles y complejas. Una variedad de prácticas desbordan ese conjunto de prescripciones que los preceptores realizan a diario. Las mismas van desplegándose, intuitivamente, artesanalmente, frente a los desafíos y problemas que se presentan a los preceptores en las escuelas.
Mientras en tiempos de solidez estatal las tareas relativas al control, el orden, la disciplina, la asistencia, el cumplimiento y observación de las normas constituían el objeto de trabajo de estos actores, en tiempos de institucionalidad desmembrada, deshilachada, en que se hace necesario crear bordes de institucionalidad que garanticen los intercambios sociales, las tareas del preceptor toman un perfil ligado al cuidado personalizado, el acompañamiento permanente, la contención afectiva, la construcción de lazos; en síntesis, con la creación de condiciones necesarias para facilitar el ingreso y la permanencia de los alumnos dentro de la escuela, ayudándolos a construir su perfil de estudiante.
Los preceptores desarrollan su labor cotidiana en el marco de las regulaciones y directivas del sistema educativo y de las características que asume la gestión de cada una de las instituciones educativas. Según la normativa, del establecimiento tienen funciones:
1. Cuidado y seguimiento de los alumnos, procurando su integración grupal, interesándose por los problemas que tengan los mismos y orientándolos en la búsqueda de soluciones.
2. Colaborar con el profesor/tutor-profesor del curso en el acompañamiento y formación integral de los alumnos.
3. Atender a los alumnos, en caso de ausencia del profesor, organizando propuestas previamente planificadas que permitan un mejor aprovechamiento de ese tiempo.
4. Cumplir y hacer cumplir a los alumnos las pautas acordadas en el Sistema Escolar de Convivencia y en el Reglamento Interno de la escuela.
5. Tomar los recaudos necesarios para favorecer la asistencia y puntualidad de los alumnos.
6. Comunicar a las autoridades escolares cualquier situación de carácter grave que afecte a los alumnos y/o cualquier circunstancia que requiera de medidas especiales o de prevención.
7. Cumplir tareas de organización y cuidado de los alumnos durante actos escolares, salidas didácticas, etc.
8. Colaborar en la orientación de los padres y/o adultos responsables privilegiando aquellas situaciones que requieran de un seguimiento especial, a efectos de mantenerlos informados sobre los aspectos que hacen a la convivencia, al cumplimiento de actividades académicas y a la asistencia a clases.
A lo largo del proceso histórico, la función del preceptor entrega imágenes que oscilan entre dos formas de garantizar el orden o dos modos de control: una tendiente a la rigidez disciplinaria, la distancia y el control punitivo; y otra, más contemporánea, ligada a la presencia cercana, el acompañamiento afectivo y la puesta de interés en el establecimiento de vínculos en distintos niveles: entre los mismos compañeros de curso, entre alumnos y profesores, y también entre padres, profesores y alumnos.
En los últimos años, se observa que los preceptores, con variados rasgos de artesanalidad, desarrollan tareas afines a la construcción de vínculos, la adaptación al nivel, la construcción del lugar de estudiantes y la incorporación de pautas de convivencia. El cargo de preceptor ha sufrido modificaciones, sosteniendo o cambiando su denominación (como, por ejemplo, auxiliar docente o asistente pedagógico).
De todos modos esto no es un fenómeno generalizado. Esto es así porque la redefinición del rol de los preceptores en las escuelas secundarias no ha sido objeto de un abordaje sistemático por parte de las políticas públicas que asegure pautas comunes de trabajo y un mínimo de saberes compartidos. En conclusión, los preceptores son actores centrales en el funcionamiento de las escuelas secundarias ya que sostienen una parte importante de la construcción de vínculos y de las estrategias de integración que las escuelas secundarias tradicionales, por su lógica de funcionamiento, habitualmente obturan; es decir, generalmente los preceptores se encargan de “conectar” lo que la estructura escolar “fragmenta”.
El rol del preceptor incluye un sinnúmero de tareas sutiles y complejas. En los últimos años las tareas del preceptor adquirieron un perfil mucho más vinculado con el acompañamiento personalizado, la contención afectiva, la construcción de lazos, convirtiéndose en actores claves para el acompañamiento de las trayectorias escolares de los alumnos dentro de la escuela, facilitando así el ingreso, la permanencia y la finalización de la educación secundaria.