19/09/2026
ACERCA DE LAS TÉCNICAS TERAPÉUTICAS ACTUALES
Un día, Sócrates, se reunió con sus alumnos.
Al cabo de unas horas, pasó por allí un astrólogo famoso quien, por unas cuantas monedas se ofreció a leer el carácter impreso en el rostro del gran sabio.
- “Me ofrezco a hacerle un diagnóstico de cómo es usted en realidad y a descubrir sus más ocultas capacidades y a explicarle el porqué de sus actuales circunstancias, descifrando los códigos ocultos en su rostro, gracias a la más certera ciencia cuyo conocimiento poseo”- dijo a Sócrates.
El famoso hombre de ciencia, observando al supuesto astrólogo replicó:
- “Muy bien hazlo, dime qué ves”-
El astrólogo observando detenidamente el rostro del prominente personaje, comenzó su alocución al respecto, luego de estudiarlo un tiempo:
- “Concluyo, gran Maestro, que, a juzgar por el perfil acampanado de su nariz, porta usted una fuerte inclinación a la ira. Además, por la forma de su frente y la forma de su cabeza, alberga un sentimiento de intensa codicia en su corazón, Y además sus labios delgados con las comisuras hacia abajo revela una fuerte incitación a la violencia que usted genera en los demás” …-.
Los discípulos de Sócrates comenzaron a enojarse con el astrólogo, por la sarta de infamias que estaba profiriendo y por ridiculizar en frente de todos, a su muy querido maestro.
- “Muy bien”- Replicó el sabio, y dándole unas monedas despidió al astrólogo.
Visiblemente confundidos sus alumnos le preguntaron acerca de esta situación. El maestro respondió:
- “Todo lo que dijo este hombre, es verdad, tengo esas cualidades conmigo, pero él no ve que tengo una fuerza consciente para transmutarlas”-
Esta famosa anécdota, que la tomé de una charla de Br Satyananda, revela cómo nos encanta las técnicas diagnósticas y sus exquisitas mancias para explicar algo que nos cuesta poder conocer: la naturaleza de nuestro propio ser. Ocultas en ansias proyectadas de poder, y con seductoras identificaciones falsas, nos regodeamos con explicaciones para fanfarronear un poco del linaje sabio del que carecemos. Pero detrás de esta comiquísima actuación de nuestra parte, se encuentra trazado el camino, que los que vienen irán puliendo; ¡y es que, en