06/11/2022
Un camino difícil, angosto, frío, nevado. Un camino que asciende a la cima de una montaña.
Se hacía de noche. Parecía que podría ser un camino lleno de obstáculos, pero las voces decían que continuaramos. Las voces seguían insistiendo que faltaba poco , aunque cada vez parecía más largo. El miedo se apoderaba de mi cuerpo entero. No sabía hacia dónde iba, pero las voces insistían. Falta poco.
A medida que la altura aumentaba, el clima se volvía más frío. Mi corazón latía fuerte. El cuerpo temblaba. Pero las voces seguían.
El destino parecía oscuro, no había luz. Solo una pequeña garita, con una voz… y esa voz decía: sigan.
El cielo había oscurecido por completo, no había luna, pero un mar de estrellas nos guiaba. Paso a paso el camino se hacía más angosto. Al lado, el vacío. Arriba, el todo.
El agua hirviendo de la tierra nos llamaba. Se escuchaban sus burbujas, se sentía el calor y el v***r comenzaba a abrir cada poro de la piel.
El camino mismo nos llevaba.
La mirada ascendió y se reposó sobre la Divinidad misma. Las voces nos habían guiado hacia la Verdad eterna. La confianza en el camino demostró que somos nuestros propios guías.
El camino, aunque lleno de obstáculos posibles, si se transita con confianza, puede ser el paso a la Totalidad.