21/09/2026
Desde muy chica sabía que quería ser Ingeniera.
Tenía alrededor de 9 años, vivía en el interior de la provincia, y cada vez que viajábamos a la ciudad de Córdoba y pasábamos frente a la Facultad de Ciencias Exactas de la UNC, yo señalaba y decía:
—Yo voy a estudiar ahí.
Y ahí estudié Ingeniería Aeronáutica.
Antes de terminar la carrera empecé a trabajar en la industria. Durante 15 años pasé por distintas áreas, asumí funciones técnicas, operativas y de gestión, trabajé con equipos interdisciplinarios y llegué a coordinar proyectos.
Tuve la posibilidad de aprender de personas muy "grosas", participar en proyectos importantes y conocer una organización desde lugares muy diferentes.
Disfruté profundamente esa etapa.
Cuando me fui, creí que simplemente estaba cansada. Necesitaba un cambio. Pero no me fui frustrada con mi profesión ni con la sensación de que algo había quedado pendiente.
Al contrario: sentía que había vivido todo lo que alguna vez había imaginado para mí dentro de la aeronáutica.
Lo que no sabía era que, al salir, iba a descubrir otros mundos que también me apasionaban.
La estrategia, la consultoría, el coaching, el comportamiento humano, el trabajo con líderes y equipos, el desarrollo personal.
Durante un tiempo pensé que reinventarme implicaba dejar atrás a la ingeniera.
Hoy entiendo que no fue así.
La ingeniería sigue presente en mi forma de observar, ordenar la complejidad, buscar causas, conectar variables, diseñar sistemas y convertir problemas grandes en caminos posibles.
Lo que cambió fue el sistema que elegí mirar.
Antes trabajaba sobre productos, procesos y proyectos aeronáuticos. Hoy trabajo con organizaciones, decisiones, líderes y equipos.
Y descubrí que ahí también puedo integrar lo técnico con lo humano, la estructura con las relaciones, los procesos con las personas que tienen que habitarlos.
No dejé de ser ingeniera, cuando cambié de camino amplié mi mirada, incorporé nuevos mundos. Construí una nueva identidad profesional más abarcativa apoyada en la base que dejó la ingeniería.
Feliz día a quienes elegimos esta profesión que, de una forma u otra, transforma para siempre nuestra manera de mirar.