02/03/2021
Empezás por limpiar un espacio y terminás limpiando emociones, pensamientos, órganos, la sangre misma y a tu ser más íntimo y profundo.
Limpiar, sacar afuera implica observar, discriminar, actualizar y dejar ir mucha mi**da que acumulamos a veces sin notarlo. Y no me espanto por hablar de mi**das porque lo putre, hediondo y rancio es parte de nosotres...lo genera nuestro cuerpo, la descomposición y la muerte son también el ciclo de la vida. En realidad es una transformación hacia otro estado, lo cual a veces nos resulta muy evidente y otras se nos hace muy difícil de ver o aceptar.
Estamos tan acostumbrades a meternos cosas adentro, a tragar, a consumir, a producir, a ir por más. Incluso el conocimiento es una carrera (¡así llamamos al proceso de estudiar!) donde se pierde de vista el sentido, el foco, la reflexión y por sobretodo cuan genuino es para cada cual todo eso. Sin darnos cuenta encarnamos pequeñas bestias devoradoras. Y digo pequeñas porque tampoco nos creamos tan grandes, que somos una pizca de universo y nos hace mucha falta recordar eso.
Pero todo lo que entra debe salir. Idealmente incorporamos algo (sólo lo que podemos y precisamos en ese momento), lo hacemos propio, nos nutrimos. Como me decía un maestro en sus clases de danza, "el movimiento pasa , como una manzana: te comes la manzana, y cagas la manzana... a través de ti"
Limpiar es trabajar con esta parte del ciclo de la vida y como occidentales la tenemos bien difícil. Lo primero es incorporar la muerte como parte del ciclo vital. Dejar morir aspectos nuestros, cambiar hábitos, dejarnos ser nuevas versiones de nosotres observando y siendo conscientes de las partes que están oliendo a podrido, que piden depuración, dejar atrás. Y también es necesario entonces bucearnos, discriminar qué es lo que es verdadero en mi hoy y dejar ir lo que ya no lo es. Esto implica una brutal honestidad, una gran aceptación, mucho amor hacia lo que vemos en nosotres mismes.
Es marzo, cierra la rueda astrológica, y estoy culminando un proceso de limpieza alimentaria que me atravesó en todos los planos de mi ser. Como cada vez que limpiamos de verdad. Siento una inmensa gratitud por todo lo que pude observar, y una enorme compasión por mis lugares que aún precisan seguir drenando. Por eso limpiamos, no para que "se vea pulcro" sino para que se sienta verdadero.
Es crear un hábito, a veces comienza por lo exterior, y luego nos conduce hacia otros procesos interiores.
Al fin y al cabo todo pasa , como la manzana y el movimiento. Pero cambia radicalmente cuando ponemos luz sobre eso, nos metemos a ver cómo es que pasa, por dónde, que me aporta y dónde quedan residuos pegados en la pared de algún órgano quizás, o de algún recuerdo, o pensamiento, modo de vincularse....ocupando lugar, obstruyendo y no nos permite absorber lo que hoy la vida nos pone en el plato.
Sin pedirte más de lo que puedas limpiar cada vez, siendote fiel a tu presente y posibilidad...como me transmitieron miguel Tondi y sebastian berritella: "La práctica de Saucha es tan personal como la de Asana, es parte del autoconocimiento".
Voy a seguir compartiendo información sobre este Niyama: Saucha, cómo trabajarlo con detox de alimentos, pranayamas, kriyas, asanas, mudras y mantras.
Muchos los venimos realizando en las clases, ¡y seguiremos haciéndolo!
Sat Nam
Caro
11/08/2020
22/07/2020
17/07/2020