01/08/2026
No soy esta línea recta que el espejo insiste en dibujar.
Soy el contorno impreciso de la ameba,
la curva lenta que busca la luz sin pedir permiso,
una geometría de agua y oruga.
Siento en las costillas el diseño del helecho,
esa repetición sagrada que se despliega en la sombra.
Mi sangre no viaja por conductos de metal;
corre por canales de hoja,
por venas que imitan el mapa de los ríos vistos desde el cielo.
Mírame bien:
no hay esquinas en mi pecho,
solo el relieve suave de las dunas,
el lóbulo blando que comparte mi oreja con los hongos del roble,
la contracción celular que late en el barro y en mi ojo.
Renuncio a la escuadra y al granito rígido.
Me habito como un bosque que respira,
un organismo blando, mutable,
un pulso que se expande, se deforma,
y vuelve a comenzar.
Arquitectura de la carne verde
Mary Oliver
dodecaedro lab