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Asociación sin fines de lucro dedicada al estudio y difusión de la numismática antigua

Photos from Adventvs's post 13/06/2023

LA CERDA Y LA FUNDACIÓN DE ROMA

Por Eric Paniagua

“Signa tibi dicam, tu condita mente teneto: cm tibi sollicito secreti ad fluminis undam litoreis ingens inuenta sub ilicibus sus triginta capitum fetus enixa iacebit, alba solo recubans, albi circum ubera nati, is locus urbis erit, requies ea certa laborum” (Eneida, viii, 42.)
“Te diré las señales, tú tenlas guardadas en tu memoria; cuando, angustiado, junto a las aguas de un río escondido encuentres bajo las encinas de la orilla una enorme cerda blanca echada en el suelo, recién parida de treinta cabezas, con las blancas crías en torno a sus ubres, éste será el lugar de tu ciudad, éste el seguro descanso a tus fatigas.”

Con esas palabras, Heleno le profetizaba a Eneas el lugar donde habría de fundar su nueva ciudad. Tras su largo periplo, el héroe troyano hubo de encontrar la mentada cerda dando paso a la ciudad de Lavinium, o Lavinio en su versión españolizada. Esta última, sería el primer asentamiento del legendario impulsor de la estirpe romana. De la propia Lavinium partiría años más tarde Ascanio, hijo de Eneas, que a su vez fundaría Alba Longa, la primigenia cuna de Rómulo y Remo.

Dicho esto, no es de extrañar que parte de la iconografía romana recoja a la mítica cerda lavinia como parte de las emisiones numismáticas. Tanto en durante la república como en durante el imperio existieron referencias claras al animal que marcó el punto fundacional para Eneas.

La propia cerda es recogida en épocas turbulentas, o durante guerras civiles. Por ejemplo, bajo Vespasiano, se acuñó una imagen que recuerda al animal caminando. Quizá el emperador en sus bríos de renovar Roma, parece haber encontrado en el animal una buena analogía de refundación. (Imagen 1)

Quizá ninguna otra pieza retrata tan explícitamente a la cerda como los sestercios de Antonino Pio (imagen 2), que portan a una hembra adulta reposando sobre sus cuartos traseros mientras amamanta a sus pequeñas crías. La escena, de gran de sensibilidad, nos recuerda que incluso en los aspectos más triviales el mundo antiguo sentía un gran respeto por la naturaleza que lo rodeaba.

Imagen 1: Classical Numismatic Group, Inc., Auction 114, lote 797, 13.05.2020. Vespasiano. Denario, AR (18mm, 3.58 g, 6h). Ceca de Roma, acuñado entre 77-78 d.C.

Imagen 2: Leu Numismatik, Auction 12, lote 1159. Antonino PioSestercio (Orichalco, 32 mm, 24.29 g, 12 h), Ceca de Roma, 140-144.

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Photos from Adventvs's post 11/04/2023

SEPTIMIO Y LOS SOLDADOS

Por Eric Paniagua

Hacia 193 d.C., la muerte de Pertinax y la subasta del trono que llevó al nombramiento de Didio, sumió al imperio en un caos de proporciones épicas. Con tres gobernadores luchando por deponer al nuevo emperador, la situación se tornaba dramática. Clodio Albino en Britania, Septimio Severo en Germania, y Pescennio Ni**er en Siria, se disputaban la purpura imperial.

Septimio, quien lograría derrotar a los demás contendientes, había nacido un 11 de abril del año 146 en Leptis Magna, actual Libia. Hijo de Septimius Geta, un eques de la ciudad africana, el joven Severo había tenido una brillante carrera bajo Marco Aurelio y bajo Cómodo. Ahora, ya entrado en años, se proponía formar una nueva dinastía bajo su propia casa.

Las primeras emisiones de Septimio reflejarían las nuevas prioridades del Augusto: estabilidad y cohesión militar. La idea de premiar a sus tropas, las que no sólo lo habían aclamado emperador a orillas del Danubio sino que además habían marchado a Roma a su lado cuando ingresó a la ciudad en junio del 193, no debía de ser novedosa. Septimio sabía de antemano que la caída de sus antecesores (Pértinax y Didio) se debía en parte a que no habían logrado una base de milicias fieles.

Para evitar cualquier suspicacia, los donativos en oro a las tropas fluyeron con rapidez. Según Dion Casio, Severo pagó 250 denarios a cada uno de sus soldados. Estos hechos, iniciáticos de la nueva administración, han quedado reflejado tanto en los exquisitos áureos acuñados apenas arribados a Roma (imagen 1 y 2) como en los denarios acuñados puntualmente para este fin (imagen 3). En los áureos podemos observar, en primer término, a la diosa Liberalitas, de pie, sosteniendo un ábaco y una cornucopia, en cada brazo. El primer mensaje es claro: para la soldadesca las épocas de escasez han acabado. En segundo lugar, el otro áureo, es aún más contundente, pues porta por reverso el estandarte de la legión XXII Primigenia, la cual lo apoyó en su campaña militar. Este reverso se repite en múltiples ocasiones, como tributo a otras legiones, aunque es mucho más común verlo en plata.

En ambos casos, el busto de Severo publicita la imagen que el emperador intentaba hacer llegar a sus nuevos súbditos: experiencia, firmeza y vigorosidad. El emperador lograría su cometido, con soldados felices lograría quedarse en el poder hasta su muerte en 204, momento en que supuestamente dejó un consejo a sus sucesores: “Mantengan la paz, enriquezcan a los soldados y no se preocupen por nada más.”

Imagen 1: Leu Numismatik, Auction 1, lote 241, 25.10.2017. Septimio Severo. Áureo (Au, 21 mm, 7.08 g, 12 h), Roma, 193. IMP CAE•L•SEP•SEV•PERT AVG / LIBERAL•AVG COS
Imagen 2: CNG, Auction 102, lote 1030, 18.05.2016. Septimio Severo. Áureo (Au, 20 mm, 7.06 g, 12h). Roma, 193. IMP CAE • L • SEP • SE V • PERT • AVG / LEG XX II, TR P COS.
Imagen 3: CNG, Mail Bid Sale 63, lote 1399, 21.05.2003. Septimio Severo. AR Denario (2.77 gm). 193 AD. IMP CAE • L • SEP • SE V • PERT • AVG / LEG XIII GEM.

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24/03/2023

El viernes al finalizar la feia de profesionales y luego de las palabras inaugurales, Gerardo Blasco de Adventvs, nos brindará la primera ponencia sobre monedas bizantinas. Te esperamos.

Photos from Adventvs's post 10/02/2023

AQUILIA SEVERA, UNA VESTAL EN EL TRONO ROMANO

Por Eric Paniagua

Hacia fines de 220 d.C. ya quedaba claro para buena parte de la sociedad romana que el gobierno encabezado por Marco Aurelio Antonino Augusto, antes conocido como Sexto Vario Avito Basiano, se encaminaba al desastre. A las ya excéntricas costumbres religiosas orientales del emperador, se le sumaban desaforadas conductas sexuales y un manejo totalmente dispendioso de las arcas estatales.

Heliogábalo, como pasaría a la historia por su fervoroso rol como sacerdote del dios solar El-Gabal, no parecía tener reparos en satisfacer sus deseos. Así como intentó colocar a su dios protector por encima de Júpiter, su abierta homosexualidad sumada a la frecuencia casi sin precedentes con la que mudó de esposas, dañó fuertemente su imagen frente a la sociedad romana.

En los casi cuatro años que duró su gobierno, el emperador tuvo tres esposas, con diversos episodios escandalosos intercalados. A este aparatado, probablemente el más escandaloso refiere al haber desposado a una de las llamadas Vírgenes Vestales. Hacia 220, el joven emperador parece haber conocido a Aquilia Severa, sacerdotisa de Vesta que cumplía los 30 años de celibato que la diosa reclamaba a las Vírgenes a su servicio. Para tomarla como esposa, el emperador repudió a Julia Cornelia Paula y se divorció de ella.

Las razones que llevaron entonces a Marco Antonino a desposar a una Vestal difieren entre las fuentes consultadas. Algunos autores señalan que la belleza de la Severa, hija de alta alcurnia, había cautivado a un emperador que hasta ese momento no parecía tener gran interés en el género femenino. Otros, como Dion Casio, estiman que el matrimonio fue un acto simbólico: Heliogábalo buscaba una unión entre el Sacerdote de El-Gabal y la diosa del hogar (y la fidelidad). Más allá de eso, el riesgo que asumía Aquilia era enorme: el castigo por romper el celibato era ser enterrada viva. Por razones obvias, esto le fue dispensado al convertirse en la nueva emperatriz romana.

Más allá de haber evitado el castigo, la suerte de la exsacerdotisa distó de ser buena. Además de que probablemente gozó de una alta impopularidad, su permanencia como consorte imperial fue caótica. La todopoderosa Julia Maesa, quien en primer lugar había orquestado el ascenso de (su nieto) Heliogábalo, no veía con buenos ojos la unión. En julio de 221 d.C. la abuela del emperador lo forzó a divorciarse de Aquilia, para que tomase como esposa a Annia Faustina, descendiente del otrora emperador Marco Aurelio.

La historia de Aquilia, que durante su tiempo como consorte había recibido el título de Augusta, pudo haber terminado allí, aunque parece no ser el caso. Pocos meses después de su matrimonio con Annia, Heliogábalo también la hubo de repudiar a fin de volver a buscar la compañía de su anterior esposa. Las fuentes indican que el emperador quizá incluso volvió a casarse con la vestal, siendo ella quien lo acompañó hasta sus últimos días.
Las monedas de Aquilia, que probablemente sobrevivió a la conjura contra su marido de 222 d.C, son escasas cuanto menos. Las mismas muestran un rostro sereno con un peinado sencillo. En su enorme mayoría portan la leyenda IVLIA AQVILIA SEVERA, en el anverso, siendo acompañada en el reverso frecuentemente por la figura (y la leyenda) de Concordia de pie, portando cornucopia y patera.

Imagen 1: Bertolami Fine Arts, Auction 24, Lote 847. 22.06.2016. Denario, a nombre de Aquilia Severa. 220/221 d.C. Ceca de Roma. 3,29 g.
Imagen 2: Classical Numismatic Group, Inc. Triton XI, Lote 960. 08.01.2008. Sestercio, a nombre de Aquilia Severa. 220/221 d.C. Ceca de Roma. 21,87 g.

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Photos from Adventvs's post 06/01/2023

¿EOLO O HEFESTO?

Por Eric Paniagua

En la numismática antigua, las deidades de cada pueblo son ampliamente representadas. En este sentido, la iconografía de las distintas ciudades del Mediterráneo es rica y amplia: tanto los dioses como los numerosos episodios de su vida, aparecen frecuentemente acompañando las emisiones autóctonas.

Más allá de esto, cuando del panteón griego se trata, existen casos de divinidades poco representadas que se tornan identificatorias de un lugar o ceca específica. A este apartado, dos de las divinidades menos elegidas por los emisores y por ende más enigmáticas, corresponden a Eolo y Hefesto.

El primero, dios de los Vientos, hijo de Hípotes, tenía su mítica residencia en la más grande las islas Eolias: Lípari. Como se puede deducir el propio archipiélago toma el nombre del citado Eolo. Las islas, conocidas desde antaño por la inclemencia de sus vientos desérticos, parece ser un destino propicio para que el encargado de señar este tipo de fenómenos se sienta “en casa”.

Hefesto, por su parte, se relacionaba con la misma isla en la medida en que en su origen volcánico, llevaba a los los antiguos a ver a Lípari como cuna de la legendaria forja del dios herrero.

Habitada desde el quinto milenio antes de Cristo, Lípari (cuyo nombre deriva del griego “Lipára” que significa “fructífera”) comenzó a acuñar moneda hacia mediados del siglo V a.e.C. Tan afamada por la vitalidad de sus vientos como por la actividad volcánica que la circundaba, no queda clara a que deidad los habitantes de la isla encomendaron su moneda cuando comenzaron a acuñar.

Las piezas de Lípari, donde podemos ver a un Dios barbado usando un píleo, suelen acompañarse de las letras LIP o LIPAION (el nombre de la ciudad en griego), en el reverso. Este último, con su diseño sintético, también puede verse interrumpido por la presencia de una proa que reafirma la condición insular y marítima de los habitantes.

Estas bellas piezas, tienen además la particularidad de haber circulado en un estándar de peso particularmente alto. Superando los 70 gramos en los bronces más pesados (litra), le siguen fracciones igualmente llamativas: hemilitrones de 40 gramos, y tetras de 25. La presencia del dios, identificada por los distintos manuales ya como Eolo, ya como Hefesto, no ha logrado zanjar discusión. Sin un consenso unánime, la cara del Dios de Lipari permanece sin atribución.

Imagen 1: Numismatica Ars Classica NAC AG, Auction 6, Lote 756. 17.05.2012 70,02 g. Acuñada en Lípari, circa 425 a.C.

Imagen 2: Gorny & Mosch Giessener Münzhandlung, Auction 215, Lote 731. 14.10.2013. Hemilitron, 53,22 g. Acuñada en Lípari, circa 425 a.C.

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01/12/2022

LAS PARCAS EN LAS MONEDAS ROMANAS

Por Eric Paniagua

En un mundo supersticioso como el romano, claro está que el designio del hado (o fatum para los romanos) jugaba un rol preponderante en su día a día. Bajo los auspicios de alguna deidad se dirimían multiplicidad de aspectos trascendentales de la vida cotidiana, siendo fruto del destino la consecución de un logro militar, la victoria en una disputa o el éxito en emprendimiento.

A este apartado, el máximo exponente del fatum era aquel que signaba los años que un ser humano viviría. Los años de vida, determinados por la voluntad de las Parcas o las Fatae, se asumían metafóricamente como un hilo vital que sería cortado cuando ellas lo decidiesen. La Tria Fata, es decir las tres diosas de este tribunal sagrado, se compañía con: Nona, Décima y Morta. La primera, hilando con su rueca, marcaba el nacimiento de las personas. La segunda reinaba sobre su futuro, definiendo la longitud del hilo. Por su parte, la tercera cortaba la hebra, y definía el momento de su muerte.

Con todo, la Tria Fata parece tenido un lugar privilegiado en el panteón romano puesto que parece haber existido un templo para su adoración erigido en la Ciudad Eterna hacia el comienzo del reino de Diocleciano (284 – 306 d.C.) Más allá de ello, cierto es que las referencias numismáticas a las Parcas son particularmente escasas. En este sentido, una de las representaciones más bellas se encuentra en áureos del propio Diocleciano, acuñados en torno a 287 d.C.

En estas hermosas piezas, extraordinariamente raras, podemos ver a tres mujeres, de pie y de frente, vestidas con estola. La escena se completa con la leyenda FASTIS VICTRICIBVS, que se podría traducir como “a las fatas victoriosas”. Probablemente Diocleciano, personaje de origen humilde, tenía plena confianza en que su brillante destino le había sido conferido desde el nacimiento. Consolidando su poder, la época de inestabilidad que le precedía, llegaría a su fin. Las Fatae, las tres diosas, le habían reservado un futuro de gloria y él les rendiría culto a través de sus obras y sus emisiones más hermosas.

Imagen 1: Áureo a nombre de Diocleciano, 286-287 d.C. Ceca de Cízico. 5.36 g. Roma Numismatics Limited.
Auction 20, Lote 673, 29.10.2020.

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Photos from Adventvs's post 30/10/2022

LA ALOCUCIÓN DE LOS EMPERADORES

Por Eric Paniagua

Siendo la oratoria muy apreciada entre los grandes líderes del mundo antiguo, la misma debía ser practicada por los Augustos. La leyenda ADLOCVTIO AVG, o ADLOCVT COH(ORTE), representan magníficos ejemplos de la vida militar de los emperadores romanos. El comandante en jefe debía exponer y arengar a la soldadesca, de tanto en tanto.

Mediante sus palabras y ademanes, el Imperator debía dirigir su “alocución” a las cohortes que habrían de defender su vida y la del imperio. De hecho, los maestros grabadores en muchos casos parecen recoger un tipo particular de pose que el expositor debía de adquirir para dirigir su discurso: un brazo al frente (o levantado), una pierna por delante de la otra, en contraposto.

Las representaciones numismáticas del emperador arengando a las milicias, siempre en un lugar central y elevado de la composición, tuvieron un momento de esplendor hacia mediados del siglo I d.C. Desde el gobierno de Caligula (quien introduce la temática en los reversos de sus sestercios – imagen 1), pasando por Nerón (imagen 2) para llegar finalmente a Galba (imagen 3), podemos ver una tradición artística avocada a esta a retratar estos momentos. Es probablemente bajo el gobierno Sulpicio Galba que el estilo realista y enfático de la escena de alocución cobra mayor protagonismo. El emperador, militar de carrera que hubo de llegar al poder mediante una guerra civil, parece mostrar una imagen de solemnidad al momento de presentarse frente a los subordinados. Más allá de la pequeña escala en el sestercio presentado se distingue perfectamente al Augusto, con rasgos característicos, sobre una rostra, arengando a las tropas pertrechadas para la batalla. El grado de detalle, miniaturista y exquisito, deja en claro la importancia que tenía para el Imperator la exposición de sus ideas frente a las milicias.

Este reverso, tras la muerte de Galba en 69 d.C. cayó en desuso, y prácticamente no fue utilizado hasta bien entrado el siglo III d.C, cuando Alejandro Severo y Gordiano III lo escogieron para acompañar alguno de sus medallones.

Imagen 1: Numismatik Lanz München, Auction 156, lote 266, 02.06.2013. Sestercio a nombre de Cayo Cesar Augusto (Caligula), ceca de Roma. 37/38 d.C. 25,11 g.

Imagen 2: Bertolami Fine Arts, Auction 12, lote 667, 29.10.2014. Sestercio a nombre de Nerón, ceca de Lugdunum. 66 d.C. 29,20 g.

Imagen 3: Classical Numismatic Group, Inc., Auction 14, lote 774, 13.05.2020. Sestercio a nombre de Galba, ceca de Roma. 68 d.C. 25,47 g.

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29/09/2022

ESCILA EN LAS MONEDAS ROMANAS

Por Eric Paniagua

En la numismática grecolatina no son infrecuentes las emisiones portando deidades, animales o criaturas mitológicas marinas. Para las sociedades antiguas desarrollas a la vera del Mediterráneo, la vinculación con el mar era parte integral de sus vidas. En muchos aspectos este último era la fuente de sustento, el comercio y la prosperidad, asociando pueblos distantes y culturas diversas.

Más allá de esto, las profundidades y sus fenómenos, podía ser también un foco de temores insondables para las comunidades de la época. En este sentido, las representaciones artísticas se tornan infrecuentes a la hora de introducir las vívidas representaciones de aquello a lo que los hombres del mar temían más: perder sus vidas en altamar. A este apartado, los marinos del pasado parecen haber sido particularmente precavidos a la hora de transitar el estrecho de Mesina. El paso que separa a Sicilia de Calabria, era según los relatos antiguos, cuna de dos monstruos que habitaba en sus aguas y acechaban a los navegantes: Escila y Caribdis. El primero, quien no atina, ha sido representado en unos curiosos denarios acuñados a nombre de Sexto Pompeyo.

Después de la muerte de César, el hijo de Pompeyo Magno acuñó en Sicilia piezas que lo proclamaban como imperator y líder naval romano. Cierto es que circa de 44 a.C., Sexto había sido nombrado por el Senado como praefectus classis et orae maritimae, es decir como jefe de la flota republicana pero este nombramiento le había sido retirado por los herederos de César cuando retiraron el control de la ciudad. No obstante, esto, Pompeyo buscaba revitalizar las tropas fieles a su padre y retomar el combate al bando encabezado por Octavio y Marco Antonio.

Al mismo tiempo, y a la vieja usanza del propio César, Sexto también alegaba una descendencia divina. Sus monedas son entonces bellas representaciones de una genealogía idealizada. En las mismas, los pompeyanos dejaron en claro su relación con Saturno y también su poderío naval, haciendo referencia a su experiencia como marinos y a su condición de favoritos del dios tutelar de los mares.

El anverso de la emisión muestra el faro de Mesana (actual Mesina) con la figura de Saturno coronando la obra. Por su parte, el reverso, muestra a Escila, con gran expresividad y un timón fuertemente aferrado con ambas manos. Este último atributo, dota de gran dramatismo la escena.

En cuanto al aspecto del monstruo, el mismo parece estar en parte en concordancia con las fuentes clásicas. Jorge Luis Borges, en su Libro de los Seres Imaginarios (1967), describió la historia Escila en base a los relatos de Homero, Ovidio y Pausanias: “antes de ser un monstruo y un remolino, Escila era una ninfa, de quien se enamoró el dios Glauco. Este buscó el socorro de Circe, cuyo conocimiento de hierbas y de magias era famoso. Circe se prendó de él, pero como Glauco no olvidaba a Escila, envenenó las aguas de la fuente en que aquélla solía bañarse. Al primer contacto del agua, la parte inferior del cuerpo de Escila se convirtió en perros que ladraban. Doce pies la sostenían y se halló provista de seis cabezas, cada una con tres filas de dientes.” Al parecer sólo los perros, en lugar de pies, están presentes en la representación.

Imagen 1: CNG, Inc. Triton V, Lote 1847, 15.01.2002. Sexto Pompeyo 38-37 AC. AR Denario (3.50 gm). MAG PIVS IMP ITER / PRÆF CLAS ET ORÆ MARIT EX S C.

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