24/05/2026
En muchos discursos contemporáneos, la flexibilidad dejó de nombrar solamente una capacidad física.
También empezó a funcionar como ideal emocional y moral: saber adaptarse, no resistir, permanecer disponible al cambio.
¿Qué ocurre cuando ciertas formas corporales empiezan a asociarse con valores éticos?
¿Y qué cuerpos quedan afuera de ese ideal?
12/05/2026
“Abrir el corazón” rara vez es solo una indicación anatómica.
💛
Detrás de ciertas ideas de apertura, expansión y presencia también hay historias sobre qué cuerpos resultan legibles, confiables y emocionalmente disponibles.
28/04/2026
Salir apurada de una postura suele leerse como falta de control, de fuerza o de técnica. Pero no todo lo que pasa en la práctica se explica desde ahí.
Algunas perspectivas, como la teoría polivagal, permiten pensar que el cuerpo no solo ejecuta: también evalúa. A través de lo que se llama neurocepción, organiza respuestas antes de que haya decisión consciente.
En ese marco, salir antes, tensar o evitar cierto tiempo de permanencia puede leerse como una forma de protección, y no simplemente como un error a corregir.
Ahora bien, usar esta lente no implica explicar toda la práctica desde el sistema nervioso.
También hay hábito, aprendizaje, pedagogía, historia del cuerpo. Tal vez en vez de pensar cómo sostener más podríamos observar cuales son nuestras condiciones subjetivas para hacer posible quedarse.
19/04/2026
Meter el ombligo no es una acción neutra ni universalmente “correcta”: es una consigna que viene de ciertos enfoques del movimiento que priorizan el control, la estabilidad rígida y quizás una idea bastante reducida del “core”. Pero el abdomen no es solo un cinturón que se ajusta hacia adentro; es un espacio dinámico, sensible, que responde a la respiración, a la carga, al contexto.
Sostener todo el tiempo el ombligo hacia adentro puede generar más tensión que sostén, más desconexión que conciencia.
Cabe preguntarnos: ¿qué estamos haciendo con nuestra respiración?, ¿podemos habitar el centro sin endurecerlo?, ¿hay soporte sin rigidez?
No se trata de abandonar la activación, sino de complejizarla. Porque un cuerpo vivo no funciona a base de órdenes fijas, sino de variaciones sensibles.
10/04/2026
Savasana no mejora nuestra práctica. La suspende.
Nos saca —aunque sea por un ratito— del circuito de esfuerzo, control y resultado que organiza no solo el yoga, sino la vida cotidiana.
Ahí donde todo empuja a hacer, sostener, optimizar.
En savasana el sistema nervioso puede soltar el estado de alerta, dejar de anticipar, de responder. No hay nada que corregir. Nada que alcanzar ni nada que producir.
Y en ese vacío —sumamente incómodo— aparece algo que no se puede capitalizar ni mostrar: la experiencia, rara y radical, de no tener que ser nada.
02/04/2026
“Poslinaje” no es una moda ni una etiqueta para identificarse. 🏷️
Es un intento de pensar qué pasa cuando el linaje deja de ser el principio organizador del yoga. Cuando la autoridad ya no está garantizada, cuando las prácticas circulan, se mezclan, se negocian.
Podemos habitar esa inestabilidad?
26/03/2026
Este carrusel retoma ideas del blog de Theo Wildcroft, en particular su lectura de Matthew Remski sobre las formas de enseñar y entender el cuerpo en yoga.
La oposición entre “corregir” y “dejar ser” parece clara, pero —como plantea— ambas comparten algo: la idea de que existe una forma correcta de habitar el cuerpo.
No se trata de elegir un lado, sino de volver un poco más visible desde dónde practicamos.
Si te interesa profundizar, podés ver las referencias en stories o pedírmelas por privado.
21/03/2026
En la práctica de yoga es común encontrar distintos modelos para describir la experiencia: kośas, vāyus (como prāṇa y apāna), chakras…
Aunque muchas veces se usen como si fueran equivalentes, no refieren a lo mismo.
Los kośas describen dimensiones o “capas” de la experiencia. Los vāyus, en cambio, nombran funciones o direcciones de la energía dentro de esa experiencia.
No se trata de partes del cuerpo, sino de esquemas para organizar y leer la práctica.
En muchos espacios de yoga los kośas aparecen como una especie de mapa del cuerpo sutil. A veces se los presenta como si describieran capas invisibles que rodean al cuerpo físico. Otra forma de leerlos es pensarlos como distintas dimensiones de la experiencia de practicar.
Cuando nos movemos en una postura no sólo aparece la dimensión muscular o articular. También cambia la respiración, el ritmo del cuerpo, el estado de atención, la forma en que reaccionamos a lo que pasa. La práctica nunca ocurre en un solo plano.
En ese sentido, los kośas pueden funcionar menos como una teoría metafísica del cuerpo y más como una forma de prestar atención a lo que sucede cuando practicamos.
No separan tanto el cuerpo en capas como nos recuerdan que la experiencia de movernos, respirar y atender siempre ocurre en varios niveles a la vez.
15/03/2026
Ahiṃsā suele entenderse como no violencia hacia el propio cuerpo: no forzar, no empujar más allá de ciertos límites. Pero la violencia también puede aparecer en la manera en que nos relacionamos con la práctica misma.
A veces el mat se convierte en el lugar donde intentamos compensar todo lo que durante el resto del día tratamos con dureza: jornadas largas de trabajo, falta de descanso, ansiedad o hábitos que no cuidan el cuerpo. En ese contexto, la práctica puede volverse una especie de dispositivo de reparación rápida. En lugar de transformar la relación cotidiana con el cuerpo, se convierte en un espacio al que acudimos para equilibrar temporalmente una vida corporalmente exigente.
Cuando esto ocurre, la práctica corre el riesgo de ser consumida como una herramienta más de gestión del malestar.
Hay también otra dimensión menos visible. En muchos espacios de yoga el silencio aparece como una forma de respeto hacia la práctica: no interrumpir, no hablar demasiado, sostener cierta atmósfera introspectiva. Pero cuando ese silencio se vuelve la única forma de relación posible, también puede funcionar como una manera de dejar cosas afuera. Experiencias de dolor, incomodidad o desacuerdo pueden quedar sin nombrarse porque parecen romper con el clima que la práctica debería sostener.
No todo puede ni debe resolverse dentro del espacio de la práctica. Hay dimensiones de la experiencia —emocionales, relacionales o incluso pedagógicas— que necesitan otros espacios de elaboración: conversación, escucha, reflexión compartida.
La práctica puede ser un espacio muy potente de exploración corporal y atención, pero no tiene por qué cargar con la tarea de resolverlo todo. Reconocer ese límite también puede ser una forma de cuidado y responsabilidad.
07/03/2026
“Yoga significa unión” es una de las frases más repetidas cuando hablamos de la práctica.
En parte viene de una lectura etimológica de la palabra sánscrita yuj (atar, unir, yugar). Pero con el tiempo esa traducción también se volvió algo más: una idea simple, fácil de circular y muy compatible con cierta sensibilidad new age que busca armonía en todas partes. 🧠🤯
Así, “unión” terminó funcionando muchas veces como una explicación automática de lo que hacemos cuando practicamos.
Este post no busca descartar esa idea, sino abrir una pequeña pausa en esa repetición.
Porque quizás la práctica empiece justamente ahí: cuando dejamos de dar por obvias algunas palabras y volvemos a preguntarnos qué están nombrando realmente en la experiencia.