26/11/2016
No es el fin, de nada… sino el principio; quizá.
Es seguir fluyendo hacia el amor.
EL amor a uno mismo; que hoy golpea mi puerta otra vez, pero de manera distinta.
Gracias! Gracias a todo y a todos!
Armonía; es una experiencia, sin desperdicio.
Cada día, tiene la magia y el intenso sentir de los niños; que refractaba directo al corazón de los adultos, que cuanto más abiertos, más lo podíamos recibir.
Tiene risas; tiene llantos; tiene la alimentación constante a todos los sentidos.
Armonía tiene perfumes, tiene caricias, tiene las miradas llenas y cargadas de comunicación.
Los colores; el baile; los gritos; ¡todo! ; todo es tan real, tan espontaneo y puro.
Amo Armonía. Amo la búsqueda que esa armonía me propone.
Y el amor, no puede estar tan vestido de preocupación, para mí.
El amor es libre.
Y quizás hoy, comprendo; que es eso lo que me hace decidir darle un nuevo rumbo esta casa, que fue creada para ellos, los mas chiquitos.
Para niños hermosos, y ellos llegaron.
Para niños luminosos, y ellos llegaron.
Para EL NIÑO/NIÑA libre; y proponiéndome poder acompañar su libertad, es que inicie este sueño.
Pero si como adulta responsable de este sueño, no me siento libre. El sueño se tiñe.
Los días se tiñen de necesidades que gritan para ser escuchadas.
Agradezco a lo más poderoso de este universo, por haber permitido que todo esto se haga vivo.
Agradezco la confianza de los seres, que depositaron sobre mí ser, lo más preciado de sus vidas; Sus hijos.
Y por esa confianza, por ese pacto que hicimos mirándonos a los ojos; hoy elijo retirarme.
Porque creo en el amor y la conciencia.
Porque creo que la vida es hermosa.
Porque amo a los seres humanos, y valoro el respeto por sobre todas las cosas.
Estoy, hasta que esa fuerza tan gigante y potente así lo quiera, para quien quiera, acercarse.
GRACIAS INFINTAS