09/09/2017
La verdad de las cosas es que el mundo económico se mueve con sistemas. Y si usted de verdad quiere ser libre, tiene que crear su propio sistema, organizar su propia carrera, jugar su propio partido.
Hay quienes eligen ser empleados, y está bien. Es su camino. A fin de cuentas, hay libertad y cada quien elige cómo ganarse la vida.
El único tema es que hay empleados a los que tratan mal. Y ellos tienen que soportar todos esos maltratos porque sienten que necesitan un ingreso. Los pisotean como si fuesen objetos desechables. Le voy a contar un caso:
Tenía un amigo que era chófer. 55 años de edad, padre de tres jóvenes. Trabajaba directamente con el dueño de una empresa de comunicaciones. Trabajaba entre diez y doce horas al día por un pequeño sueldo de $ 600. A veces el chófer era el encargado de llevar a los hijos de su jefe a la escuela: a las mejores escuelas de la ciudad, mientras los suyos iban a una escuela mediocre. Llevaba a la esposa de su jefe a que haga compras y pase por el spa, mientras que su señora se quedaba en casa peleando con el dinero porque un pequeño sueldo no alcanza.
El chófer se daba cuenta que la familia que movilizaba, en un fin de semana, podía gastar más de lo que él ganaba al mes. Para los jefes, el chófer era un simple trabajador, un suerte de apacible buey de carga que solo debe limitarse a recibir órdenes. Señores, eso no es vida. Ser peón no es negocio.
Esa es la verdad: hay empleados a los que tratan como si fuesen meros recursos desechables. Cuando ya no los necesitan les meten una patada en el trasero y los botan sin lástima.
Ahora bien, hablemos del auto empleado:
Visto desde cierto punto de vista ser auto - empleado es peor que ser empleado. Al empleado no le interesa si se ha vendido, solo le interesa llegar a fin de mes y cobrar. Y el empresario haya vendido o no haya vendido, debe pagarle. Los empleados hasta tienen un ministerio que defiende sus derechos y hasta existen organismos internacionales dedicados a velar por ellos (OIT, puntualmente). Son los más indefensos.
Cuando contratamos a alguien las leyes mandan que lo aseguremos. ¿Pero qué pasa con el auto empleado? ¿Qué pasa con el que trabaja por su cuenta? ¿Quién lo asegura? ¿A quién le cobra cuando no ha vendido? ¿Dónde se puede ir a quejar? A ningún lado!!
El auto empleado, señores, no es empresario pero va en el camino. Trabaja por su cuenta y sabe que si no hay resultados, no ha ganado.
El auto empleado es autónomo, pero no es libre. Los auto empleados han cambiado de jefe: ya no reciben órdenes de otros, pero ahora tienen al más tirano de los jefes: ellos mismos.
Hay quienes trabajan por su cuenta pero trabajan peor que esclavos porque saben que si ellos se detienen, ellos dejan de ganar.
El taxista sabe que si no maneja, no gana.
El que tiene su consultorio sabe que si no abre, no gana.
Y si quieren ganar más, tienen que trabajar más.
Ellos son el sistema, su negocio depende directamente de su tiempo.
En otras palabras, ganan el dinero por su cuenta pero todavía no son libres.
Le voy a ilustrar esto: Recientemente conocí el caso de una señora, viuda y madre de 2 niñas, dedicada a vender artesanía. La señora tenía su tienda y ella misma atendía el negocio. Un día se enfermó y entonces empezaron los problemas: Gastos por aquí, gastos por allá, ¿quién se quedaba atendiendo en el negocio? La señora ni siquiera tenía un seguro, ni nada. Literalmente, vivía en el aire, de lo que sacaba diariamente de su tienda. Ella era auto empleada. En realidad, su tienda no era un negocio sino un trabajo más.
Señores, lo mejor es ser empresario. Un empresario construye sistemas, es decir, crea activos. Al principio el sistema requiere de nosotros, luego tendremos que ir soltándole. El sistema tiene que trabajar sin nuestra presencia: un activo es lo que pone dinero en su bolsillo mientras usted está haciendo otras cosas.
Esos son los mejores negocios: los que dan dinero y tiempo. He aquí la clave: construir equipos, organizar los procesos, definir los controles, los objetivos. Los números.
Crezca usted como empresario. Si usted abre su panorama, usted abre sus bolsillos. Son tiempos de crecimiento, no de angustia. Aquí ganan los que se preparan, los que hacen un trabajo inteligente, no los que trabajan de sol a sol creyendo que mientras más lo hacen, más ganan. No, señores. Nuestros activos a trabajar, nosotros a dirigir.