Editorial Palabras

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21/10/2024

Cruzar el umbral

Cuándo Empieza una Novela?

La respuesta parece evidente: empieza en la primera línea, con la primera palabra. Pero si les contara que no es tan así. Para quienes escriben, esa primera línea, esa palabra inaugural no resulta tan simple como escribirla sin más.

El inicio de una novela marca un punto de inflexión entre la realidad palpable y el mundo imaginario que se despliega ante el lector, una historia comienza en el momento en que el autor logra captar su interés y lo sumerge en un mundo nuevo de manera efectiva. Esto puede ocurrir desde las primeras líneas o párrafos, donde se establece el tono, el estilo narrativo y se introduce algún elemento intrigante o misterioso que despierta la curiosidad. Si estuvieras viviendo el inicio de tu propia y nueva aventura, ese primer paso sería crucial porque establecerá tus expectativas, determinará tus pisadas o las detendrá, te implicarás emocionalmente o dejarás a un lado ese camino. La novela es como la vida misma, comienza cuando logras conectarte emocionalmente con la historia cuando te sientes atraído por lo que vendrá.
Pareciera clara, hasta acá para el lector, el inicio de una novela puede ser el primer párrafo que captura su atención y despierta su curiosidad, es la puerta que se abre hacia un universo de posibilidades, donde el tiempo y el espacio se transforman a merced de la imaginación del autor.
Pero para el escritor es otra cosa. Si bien, el inicio de una novela es un momento crucial y estratégico el escritor tiene solo palabras pero tiene mucho más, tiene “la idea” que siempre nace mucho antes de esa frase inaugural.

Entonces… ¿dónde exactamente comienza una novela? ¿En la primera palabra, la primera línea, o en el instante en que la semilla de la historia germina en la mente del autor?

La pregunta que parecía simple, promueve respuestas tan complejas como las historias mismas que inundan nuestras bibliotecas y librerías, lo cierto es que aunque como lector pienses que la historia arranca cuando posas tu mirada sobre la primera letra, en realidad la historia comenzó un tiempo antes, ¿cuánto antes? Depende, ¿de qué depende?, del cristal con el que la autora/el autor mire su historia. Veamos los distintos cristales, veamos cuándo para ellos comienza una novela.
Algunos podrían argumentar que una novela nace con la primera idea, ese destello de creatividad que cautiva al escritor y lo impulsa a dar vida a personajes, conflictos y mundos enteros.
Otros podrían señalar el momento preciso en que la pluma toca el papel o los dedos danzan sobre el teclado, dando forma a las palabras que eventualmente se convertirán en párrafos, capítulos y, finalmente, en una obra completa.
Pero, ¿cómo se llega a lograr una novela partiendo aparentemente de la nada?

Enganche inicial, presentación del mundo y sus personajes, planteamiento del conflicto, tono y estilo y sobre todo, como lectores lo exigimos: curiosidad y expectativas. Pero sobre todo “una historia”.

Para ver el mundo como lo ven quienes escriben, nada mejor que meterse en sus mundos y entender cómo ellos lo miraron, para ver eso que vieron y sobre todo cómo logran que tú lector, veas lo mismo.

Cada novela posee su propio punto de partida único:
1984 de George Orwell comienza así:

“Era un día luminoso y frío de abril, y los relojes daban las trece”.

Este inicio establece de inmediato un tono fatal y distópico, situando al lector en un mundo controlado y vigilado. No en vano Orwell busca desde la primera frase reflejar la inquietud de vivir bajo control. Escribió 1984 con un estilo claro y directo, que refleja la severidad y la atmósfera opresiva de la sociedad distópica que retrata combinando observaciones agudas sobre el contexto político de su tiempo, con una visión provocativa sobre el futuro y el potencial oscuro de la tecnología y el poder estatal de su época. Esa primera frase es un inquietante resumen de ese control llevado a extremos impensados. La historia no nació escrita, surgió de sus cavilaciones, de esa forma de mirar su alrededor que solo los escritores poseen. El comienzo es el resultado de lo que leeremos a continuación, es el resumen de su sensación del mundo.

En Cien años de soledad de Gabriel García Márquez arranca con la frase:

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Este comienzo es intrigante y misterioso, combinando elementos de tragedia y magia, que capturan la atención del lector desde el primer momento. Más tarde asistimos a la historia de ese personaje Buendía que comienza cuando su padre lo llevó a conocer el hielo.
Lo cierto es que desde ese primer párrafo como lector ya estás necesitando conocer a ese niño que termina frente a un pelotón de fusilamiento. El enfoque del tiempo y la memoria es central en la novela, la referencia a ese momento íntimo y familiar brinda el perfecto puntapié inicial para el enfoque desde la introspección, la memoria establece la tonalidad psicológica y reflexiva que caracteriza a muchos de los personajes de la novela y establece uno de los temas centrales de la novela: la exploración de la vida familiar y personal frente a los eventos históricos y políticos que afectan a los personajes, esa fue la idea general que nació en la mente del colombiano y que resume en su frase inicial…, el resto es la historia misma que a veces se cuenta sola.

“Es una verdad universalmente aceptada que todo hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa” .
Conocido como pocos, este es el comienzo de Orgullo y prejuicio de Jane Austen. Más allá de lo que mediáticamente pueda conocerse de la obra de Austen, ella ha sido una escritora de vanguardia y sus novelas plasman ni más ni menos que su idea sobre la sociedad patriarcal donde le tocó vivir. Su genialidad radica sobre todo en la ironía que es la herramienta por antonomasia que la escritora utiliza para mostrar el tema central de la novela: el matrimonio y las expectativas sociales en la Inglaterra del siglo XIX así como las complejidades de las relaciones sociales y personales que se exploran a lo largo de la historia. Esa idea movió los hilos de esta y de todas sus historias que claramente nacen de su interpretación sobre el mundo que la rodea.

El gran sueño americano y su corrupción en la búsqueda de la riqueza y el éxito. La decadencia moral y espiritual de la sociedad estadounidense en la era del jazz de los años ‘20, el dinero y el materialismo por sobre las relaciones personales y los ideales éticos. Esa fue la idea que nació antes de la primera frase:

“En mi juventud, mi padre me dio un consejo que jamás he olvidado: ‘Cuando sientas ganas de criticar a alguien —me dijo—, recuerda que no todos los seres humanos han tenido las ventajas que tú has tenido”.

Si sigues leyendo El gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald verás que la idea es el leit motiv que hace avanzar la historia, hasta ese final donde la evidente decadencia hace que se desmorone cualquier ideal.

Como verás, aunque al leerla, una novela pareciera empezar por la primera frase, el verdadero comienzo es la búsqueda del comienzo perfecto que suele suceder bastante antes de la primera palabra impresa. A veces la búsqueda lleva media vida a veces como en el caso de J.K. Rowling varios años antes de darle forma al mundo mágico de Harry Potter.
La idea inicial surgió mientras J.K. Rowling viajaba en un tren desde Manchester hasta Londres en 1990. Durante ese viaje, la idea de un niño que descubre que es un mago comenzó a formarse en su mente. Esta experiencia personal se convirtió en el punto de partida para desarrollar su mundo mágico. Rowling tenía la intención de escribir una historia que apelara a lectores de todas las edades y trasfondos. Esto se refleja en la diversidad de personajes, la exploración de temas universales como la amistad, el coraje y el poder del amor, y la construcción de un mundo mágico que es accesible y convincente para los lectores de todo el mundo. Y vaya si lo logró.

Ernest Hemingway era conocido por su meticulosidad en la selección de las primeras palabras de sus novelas. Su novela El viejo y el mar comienza con:

“Era un viejo que pescaba solo en un bote en el Golfo”.

Esta frase simple y evocadora establece de inmediato el escenario y presenta al personaje principal. Pero también es el anticipo del eje temático que atraviesa sus páginas: la tenacidad, la resistencia y la dignidad en la adversidad. La novela también aborda temas como la soledad, la perseverancia, la conexión con la naturaleza y la dignidad en la vejez. Casi, casi un resumen de la vida del autor… ¿no te parece?

Quizás la verdadera respuesta yace en la magia misma de la creación literaria. De todas formas, una novela no comienza en un lugar físico o temporal definido, sino en el etéreo reino de las ideas, donde el autor y su musa se encuentran en un baile eterno de inspiración y expresión. Empieza en el corazón del autor, en el momento en que la imaginación se convierte en palabras y las palabras se convierten en historias. Es un proceso íntimo y personal, donde la semilla de la narrativa encuentra su tierra fértil y florece con cada palabra escrita solo cuando debe florecer. A nosotros lectores nos es dado traspasar el umbral de esa mítica frase inicial y permitir que el corazón del autor siga latiendo…

Patricia Miranda
Profesora de escritura creativa y coordinadora de talleres literarios, editora y correctora literaria, reseñadora y crítica literaria.

www.taller-palabras.com

06/10/2024

¿Quién es quien?

Hay momentos en que al cerrar un libro te quedas con un gustito extraño y una reflexión honda que te descoloca: ¿quién es quien? Lo más usual es entrar en una historia con el pensamiento de que los personajes son eso: personajes es decir: Cada uno de los seres reales o imaginarios que figuran en una obra literaria, teatral o cinematográfica. Ahora bien, cuando conoces poco o mucho o al menos algo sobre la biografía del autor y al cerrar el libro te preguntas, como yo: ¿quién es quien?

No te asustes. Vengo a tranquilizarte para contarte que en el mundo literario, hay un recurso narrativo que ha capturado la imaginación de lectores y críticos por igual: los autores que se insertan a sí mismos como personajes en sus propias obras. Este fenómeno no solo desafía las convenciones narrativas tradicionales, sino que también proporciona una introspección única en la mente del escritor y en la relación entre el creador y su creación. Y por supuesto que te implica a ti como lector.

Antes que nada te pido que no malinterpretes al escritor, no es que se ha quedado sin ideas, sino más bien que ha comprendido que primero hay que vivir para luego contarla. A ver si me explico. Imagínense a sí mismos como aquellos maestros de la pluma que dan vida a mundos enteros y a personajes complejos. Hay autores que traspasan la frontera entre la realidad y la ficción, a veces no está claro ni siquiera para ellos mismos, si los sucesos narrados son reales o pura imaginación, si son el calco de algo que vivieron o de algo que les contaron o de algo que se inventaron. Si estás en proceso de convertirte en escritor sabrás que no resulta sencillo sacar una historia de la nada, si no estás escribiendo pues te lo digo: no es fácil. Cuando pareciera que un escritor saca ideas de la nada, no te engañes, están contando parte de su vida o de la vida de otros. Y llega un momento en convertirse en personajes de sus propias obras no es una mala idea y entonces, los autores se transforman en parte integral de sus propias historias. No es simplemente un ejercicio de egocentrismo literario, sino más bien una exploración de identidad y expresión personal en un medio donde las fronteras entre el yo y el otro son difusas.

Cuando un autor decide insertarse en su obra, surge una metamorfosis única. De repente, la narrativa adquiere una nueva capa de profundidad autobiográfica. Los lectores, acostumbrados a interpretar personajes ficticios, ahora deben reconciliar la realidad con la ficción de manera más íntima. ¿Es el autor-personaje una proyección directa del escritor, o una versión idealizada, o quizás una amalgama de ambos?

Tomemos como ejemplo a Marcel Proust en su monumental obra En busca del tiempo perdido. Proust no solo nos guía a través de los intrincados recuerdos de su protagonista, sino que también se filtra sutilmente a sí mismo en la narrativa. Sus propias experiencias, emociones y reflexiones se entrelazan con las de sus personajes, creando una sinfonía literaria donde la línea entre la vida y la imaginación se desdibuja.

Para el autor, convertirse en personaje plantea desafíos únicos. ¿Cómo se representa a uno mismo de manera objetiva, sin caer en la trampa del autorretrato idealizado o la autocrítica excesiva? Es aquí donde la habilidad del escritor para separar la verdad emocional de la realidad factual se pone a prueba. La autenticidad se convierte en la clave para mantener la credibilidad literaria, más aun cuando el autor se convierte en el protagonista de su propia historia. Es un desafío, quizás el desafío más difícil de afrontar.

Eso le ha sucedido al gran maestro Miguel de Cervantes con su Don Quijote de la Mancha. En la segunda parte de la monumental obra Miguel de Cervantes se introduce a sí mismo de manera meta textual. En esta continuación, se hace referencia a la primera parte como un libro escrito por Cervantes, y los personajes discuten sobre su propia fama derivada de dicho libro. Esta técnica agrega una capa adicional de realismo y humor a la obra.

Philip Roth en Operación Shylock se convierte en personaje de su novela donde se encuentra con un doppelgänger (su doble) que ha adoptado su nombre y su identidad. Esta novela difumina las líneas entre la ficción y la realidad, explorando temas de identidad y autoría.

Jorge Luis Borges en muchos de sus cuentos se incluye a sí mismo como un narrador o un personaje secundario. En Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, por ejemplo, aparece como un investigador que descubre una enciclopedia que describe un mundo ficticio. Esta técnica le permite explorar conceptos filosóficos y metafísicos de una manera personal.

Paul Auster en La Trilogía de Nueva York juega con la idea de la auto inserción, especialmente en el tomo titulado: Ciudad de Cristal donde el protagonista, Daniel Quinn, se encuentra con un personaje llamado Paul Auster, un escritor que vive en Nueva York. Esta compleja narrativa reflexiona sobre la identidad y la autoría.

Kurt Vonnegut en Matadero Cinco se introduce como un personaje menor que interactúa brevemente con el protagonista, Billy Pilgrim. Esta inclusión refuerza el elemento autobiográfico del libro, ya que Vonnegut también fue prisionero de guerra en Dresde durante la Segunda Guerra Mundial.

Stephen King en La Torre Oscura se convierte en un personaje de su propia historia, esto sucede en el sexto libro, Canción de Susannah, y el séptimo, La Torre Oscura cuando el protagonista Roland Deschain se encuentra con el propio King, quien es retratado como el creador del universo en el que viven los personajes. Esta inclusión añade una dimensión metatextual más que interesante y esa auto-referencialidad es un condimento que Stephen necesita para demostrarle al mundo que a veces los escritores son creadores de mundos.

No es que los autores se hayan quedado sin ideas sino más bien que son tantas las ideas que han escrito que les resulta imprescindible realizar una especie de auto terapia para entender dónde empieza la ficción y donde termina la realidad o viceversa. Para intentar no sentir que en algún momento, durante el desarrollo de esa evidente bipolaridad, puedan volverse psicóticos. Aunque convengamos que de poetas y locos todos tenemos un poco y los escritores más que ninguno.

En última instancia, cuando los autores se convierten en personajes de sus propios libros, no solo enriquecen la trama con nuevas capas de significado y complejidad, sino que también nos invitan a cuestionar nuestras percepciones de la realidad y la ficción. Esta exploración literaria no solo desafía las convenciones, sino que también enriquece el entendimiento de la narrativa como un espejo de la vida misma, donde los límites entre lo que es y lo que podría ser se desvanecen en un reflejo literario único y fascinante.

Patricia Miranda
Profesora de escritura creativa y coordinadora de talleres literarios, editora y correctora literaria, reseñadora y crítica literaria.

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www.taller-palabras.com 15/09/2024

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Un puente de libros

La literatura ha sido, desde tiempos inmemoriales, un medio fundamental para transmitir ideas, emociones, valores y conocimientos de una generación a otra. A través de las palabras, los autores no solo comparten sus vivencias y pensamientos, sino que también crean un espacio donde el pasado, el presente y el futuro convergen. Este poder único convierte a la literatura en un puente inquebrantable entre los de aquella época y los de ahora y permite que la sabiduría acumulada a lo largo del tiempo se mantenga viva y accesible.

Una de las formas más evidentes en que la literatura conecta pasado y presente es a través del legado de la experiencia. Los textos literarios, ya sean novelas, cuentos, poemas o ensayos, son reflejos de las realidades vividas por sus autores.

Pensemos en Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez, esta novela es una alegoría de la historia de América Latina, aborda temas como la colonización, las guerras civiles, la opresión y la explotación económica. A través de la saga de los Buendía, García Márquez ofrece una mirada crítica y profunda de los ciclos de violencia, corrupción y desigualdad que han marcado a la región. Este enfoque ha permitido a las generaciones posteriores comprender mejor la complejidad histórica y social. Por otro lado, el legado transgeneracional de Cien años de soledad es monumental. Ha influido en la narrativa mundial, ha enriquecido y ha dejado una marca indeleble en la exploración literaria y ha reforzado las bases del realismo mágico. Y vamos por más.

Por ejemplo, Matar a un ruiseñor de Harper Lee. Publicada en 1960, esta novela ha sido un pilar en la literatura estadounidense y en la educación, al abordar temas como la injusticia racial, la moralidad y la inocencia perdida. La historia de Scout Finch y su padre, Atticus, sigue siendo relevante y ha servido como una herramienta para enseñar a las nuevas generaciones sobre la importancia de la empatía y la lucha contra la discriminación.

Desde el año 1982, La casa de los espíritus de Isabel Allende, se ha convertido en un símbolo de América latina. Ambientada en un país no especificado, es obvio que ha sido inspirada en Chile, durante un período que abarca las décadas de los 70 y 80.
A través de la familia Trueba, Allende refleja las turbulencias políticas y sociales de la región, incluyendo la dictadura, la lucha de clases y las desapariciones forzadas. Esta representación de la historia latinoamericana, y como si el apellido de la autora fuera una analogía, se extiende allende Chile y allende las décadas para convertirse en un lazo generacional, en un himno para las nuevas generaciones que al aprender sobre el pasado de su país y la región, entienden mejor las raíces de los conflictos. El desafío de mantener viva la memoria refuerza el puente entre las generaciones pasadas y nuestro presente.

Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski goza de buena salud desde 1880, gracias a que más allá de su contexto, el contenido resulta válido tanto para el siglo XIX como para nuestro convulsionado siglo XXI. Los temas filosóficos y religiosos que han sido discutidos desde hace muchas generaciones seguirán siendo actuales aun dentro de 100 o 200 años. Cada uno de los hermanos Karamazov encarnan diferentes aspectos de la naturaleza humana y refleja las luchas internas con la moralidad y la fe que heredaron de su padre y de la sociedad en la que crecieron. La herencia moral y espiritual de una generación se transmite a la siguiente y se transmitirá a las venideras.

La literatura funciona, funcionó y funcionará como puente entre el ayer y el hoy gracias a su capacidad para transmitir valores y sabiduría. Muchos textos literarios están impregnados de lecciones morales y reflexiones éticas que han guiado a la humanidad a lo largo del tiempo. Por ejemplo, las fábulas de Esopo o las tragedias de Shakespeare exploran temas universales como la justicia, la lealtad, el amor y la ambición, temas que siguen siendo relevantes hoy en día.

Es importante destacar que la literatura no es estática; evoluciona con cada generación que la lee y la reinterpreta. Los avances tecnológicos han abierto nuevas posibilidades para la creación y difusión de textos literarios, permitiendo que la literatura alcance a un público más amplio y más diverso hoy más que ayer. Y gracias a ese constante fluir de las letras es que las obras literarias contemporáneas, que abordan temas actuales como la globalización, la identidad de género y la crisis climática, están destinadas a convertirse en el legado que las futuras generaciones heredarán.

Porque no solo de narrar historias fascinantes se encargan las grandes obras de la literatura universal, sino también de capturar la esencia de las diferentes épocas en que fueron escritas. Si nos aventuramos a recorrer el tiempo, cruzando los puentes formados por los libros, descubriremos que a pesar de los siglos el alma humana es la misma y los conflictos de la humanidad, más allá de su contexto, no han cambiado.

La literatura es más que una colección de palabras y frases es un puente que conecta el pasado con el presente y el presente con el futuro. En esta enorme casa que es nuestro planeta, en esta casa que sigue resistiendo las embestidas de una humanidad enloquecida desde siempre, parafraseando a Cortázar me atrevo a decir que: “Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo”.

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12/09/2024

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Dime tu signo y te diré qué leer (segunda parte)
02/10/2023
Cuando se habla de signo del zodiaco, se hace referencia, en realidad, al signo solar de nuestra carta astral que es una representación del firmamento en el momento de nuestro nacimiento. La posición del sol el día que naciste determina el signo zodiacal al cual perteneces.

La astrología es una ciencia ancestralmente reconocida. Dejando de lado esas predicciones ridículas de que si eres de Aries sufrirás un grave accidente o si eres de Acuario hoy será un maravilloso día, podemos centrarnos en cosas más serias como por ejemplo que el signo al cual perteneces (por el día que has nacido) es parte de tu carta astral que junto con el signo lunar, el ascendente y la alineación de los diferentes planetas (el día que has nacido) denotan parte de nuestra personalidad y formas de actuar, de sentir, de relacionarnos. Nuestro carácter es una mezcla de muchos componentes: genéticos, experiencias de vida, etc., y también lo que los astros determinaron a la hora de nuestro primer hálito sobre esta tierra.
Sin caer en generalizaciones vulgares, coincidamos que no todos los taurinos son exactamente iguales, la astrología sin embargo habla de características que distinguen un signo de otro. Así por ejemplo quien más quien menos los escorpianos debido a su sensibilidad, pueden tener episodios depresivos o altibajos emocionales. Los pertenecientes al signo de Piscis suelen ser soñadores e idealistas, y tan emocionales que a veces no se deciden por un solo río donde nadar. Que el punto débil de un ar**no puede ser su malhumor. Que los de Leo se caracterizan por ser leales, generosos y protectores. Y así sucesivamente. Pero no teman que no escribiremos un libro sobre astrología sino que nos centraremos como en el anterior artículo en los libros que pueden emocionar, conmocionar, movilizar a los diferentes signos.

Tanto si eres de los que disfruta leyendo como si no, conocer qué tipo de libros se ajustan más en función de tu signo del Zodíaco hará que disfrutes mucho más de esta práctica y que el próximo regalo de cumpleaños a un amigo o pariente si te decides por un libro, sea el más acertado. Allá van entonces los signos que nos faltan para completar los doce del zodíaco.

Leo
Este es un signo que denota fuerza y un gran dominio sobre su vida. Si has nacido bajo el signo de Leo, habrás visto que siempre vas en busca de conocimientos con los que mejorar como persona, ya sea en casa, en el trabajo, etc. Son ingeniosos, irónicos, directos y sobre todo valoran la elegancia y el arte en general. Y si hay un libro que reúne muchos de estos valores es un clásico de todas las épocas El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde. No hace falta mucha presentación, pero para aquellos desmemoriados que no lo ubican baste decir que se trata de la vida de Basil Hallward, es un artista que queda fuertemente impresionado por la belleza estética de un joven llamado Dorian Gray y pinta un retrato del joven, quien al darse cuenta de que un día su belleza se desvanecerá, desea tener siempre la edad de cuando Basil le pintó en el cuadro.

El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde
Virgo
Signo perteneciente al elemento tierra lo cual lo dota de unas condiciones mentales sobresalientes. Es detallista, observador y analítico. Le gusta el orden en todos los ámbitos de su vida. Son buenos consejeros y de muy buen corazón siempre dispuestos a servir a los demás. Para ellos recomendamos textos de psicología, manuales prácticos para mejorar el entorno, y ficciones sobre el “deber ser”. Quizás los libros de Gabriel Rolón sean un pasatiempo interesante además de nutrir las almas de los virginianos. Por ejemplo: La voz ausente que es además un apasionante thriller psicológico que genera en el lector sensaciones tan extremas como desconocidas, algo que Virgo puede llegar a extrañar ya que su personalidad busca la estabilidad y esta novela puede llegar a compensar esa falta del riesgo que no se permiten en la vida real.

La voz ausente de Gabriel Rolón
Libra
Pertenece al elemento aire y está regido por el planeta Venus como Tauro, pero en este signo el planeta remite no tanto a lo sensual sino a lo bello, la armonía, de la sofisticación y elegancia.
En las relaciones dan importancia a al otro como un complemento. El símbolo de libra es una balanza, siempre oscilando para encontrar el equilibrio por eso suelen sentirse atraídos por las novelas de abogados, historias donde el conflicto gira alrededor de la justicia. Y no puede estar ausente entonces un autor como John Grisham. Cualquiera de sus novelas atrapara a un libriano, por ejemplo: Joven abogado.

Joven abogado de John Grisham
Escorpio
Es un signo que se mueve lento pero seguro. Representa la psique, lo subconsciente, lo oculto, lo tabú. Emanan energía emocional, intensa. Los escorpio tienen mucha imaginación e intuición, además de una gran capacidad para el análisis, fuerza de voluntad y firmeza, aunque también es muy sensible y emocional consigo mismo y con el entorno. El cuento de la criada de Margaret Atwood parece una historia a medida de los escorpianos que sabrán leer entre líneas el mensaje subliminal de su autora, ideal para la convulsionada época en que nos toca vivir. Y no te olvides de la segunda parte Los testamentos.

El cuento de la criada de Margaret Atwood
Sagitario
Los sagitar**nos aman la lectura pero son selectivos y por eso solo buscan “la buena lectura” porque, como además son prácticos no pierden el tiempo con ternezas. Si has nacido bajo el signo de Sagitario, te recomendamos novelas de ciencia ficción, históricas y de aventuras. En ellas, vas a descubrir nuevos escenarios y personajes, lo que hará que pierdas la noción del tiempo y al mismo tiempo sientas que no ha sido tiempo perdido.

Como además son aventureros natos les recomiendo un viaje en el tiempo para entrar de lleno en la Edad Media con Los pilares de la tierra de Ken Follett.

Los pilares de la tierra de Ken Follett
Capricornio
Los capricornianos son los más constantes, sólidos y apacibles. También se caracterizan por ser prudentes y prácticos. Es el signo de la sana restricción del tiempo, tiene las cualidades de concretar, dar forma y conservar. Los Capricornio son las cabritas del zodiaco subiendo la montaña con tesón y paciencia pero con un objetivo claro a cumplir, por eso es probable que elijan libros en los que aparecen personajes que están decididos a lograr sus metas, personajes inteligentes y arriesgados, sí, pero que siempre evalúan la situación primero. Entre esos libros que puede seducir a un capricornio recomiendo la trilogía Divergente, Insurgente y Leal de Verónica Roth cuya dupla de protagonistas se enfrentan a todo y a todos para hacer aquello que consideran correcto: a sus familias, a sus facciones y a sus amigos, en un periplo que pondría a prueba la voluntad de cualquiera.

Divergente, Insurgente y Leal de Verónica Roth
No tomes esta lista al pie de la letra sino simplemente como una guía que probablemente te ubique en ese tipo de lectura del cual ya no podrás librarte. Y esperamos que encuentres ese libro que te mantenga pegado a sus páginas, aquel donde te sientas como en casa.

12/09/2024

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Dime tu signo y te diré qué leer (primera parte)

Eres de los que leen el horóscopo cada día? ¿Perteneces a esa raza de humanos que siguen al pie de la letra lo que anticipan los astros? Si estás seguro de que hoy será, como el horóscopo anticipa un maravilloso día o si te quedarás en casa si parece desfavorable, no puedes dejar de leer este artículo hasta el final. ¿Por qué? Porque te diré que también hay un libro para cada signo del zodíaco. Claro que como muchos pronósticos astrológicos puede que no sea más que algo probable, de todas formas el jueguito es apasionante y a la hora de leer, no hay quien me gane poniendo excusas. Esta vez: la de los signos lunares. Allá vamos, signo por signo, buscá el tuyo o el de tu amigo para regalarle el próximo libro.

Acuario
Los Acuario suelen ser personas excéntricas, fuera de lo común, sumamente interesantes y creativas. No es fácil sorprenderlos, necesitan ser cautivados, desplegar su capacidad de asombro. Son simpáticos, originales y brillantes. También son muy humanitarios, al mismo tiempo que independientes e inteligentes. Acuario es un signo social, idealista, aunque con una fuerte ancla en la realidad que lo rodea. A los acuar**nos muchas veces les duele el mundo, y soñarían con cambiarlo. También son, sin duda, los más libertarios del zodíaco. Por eso 1984 la novela de George Orwell es perfecta para ellos, pues tiene todo lo que los conmueve: alto contenido de realidad, mucha humanidad y una gran lucha por la libertad.

1984 de George Orwell
Piscis
No les gusta sentirse presos y ni respetan las convenciones. Son sensibles, cariñosos, amables, son personas que hacen que cualquiera se sienta arropado por ellas. Dicen que son los más sensibles e intuitivos del zodíaco por eso es probable que se identifiquen con la protagonista de Circe de Madeline Miller, que para proteger aquello que ama, deberá hacer acopio de todas sus fuerzas y decidir, de una vez por todas, si pertenece al mundo en el que ha nacido o al mundo mortal que ha llegado a amar.Una mezcla de realidad y fantasía que los piscianos amarán.

Circe de Madeline Miller
Aries
Los ar**nos se caracterizan por ser personas con mucha energía y muy entusiastas. Adoran la libertad, las aventuras y los retos. Es indudable que amarán entrar en un reino imaginario, el que propone Victoria Aveyard con su novela La reina roja, el primer tomo de una saga donde conoceremos una sociedad dividida por el color de la sangre cuya protagonista, Mare, es una chica de sangre roja que sobrevive en medio de la pobreza realizando pequeños robos, una historia donde las aventuras están a la orden del día. Situados dentro del género fantástico los nacidos bajo el signo de Aries se sentirán como pez en el agua.

La reina roja de Victoria Aveyard
Tauro
Este es un signo que reúne a los seres más delicados del zodíaco, aprecian la belleza y la armonía, de gustos sencillos y sensuales, tienen los pies sobre la tierra y aman las artes en general. Los tauro suelen tener una gran fuerza de voluntad, apostar por el sentido práctico de las cosas y ser decididos cuando hay una medida que tomar. Su carácter suele ser más bien estable y conservador. Seguirán a un líder si les inspira confianza, pero no es algo que otorguen de forma automática: hay que ganarse su respeto. Son personas en quienes puedes confiar, no son nada problemáticas y prefieren la rutina y la continuidad antes que romper una dinámica establecida. Un rasgo de los tauro es que son de ideas fijas, a veces incluso tozudos. La fuerza, la practicidad y la decisión de los tauro nos recuerdan a un investigador literario muy especial, el Comisario Brunetti de Donna Leon. Para entrar en ese mundo la propuesta parte del primer libro donde aparece Brunetti: Muerte en la Fenice un excelente comienzo para un rally que nos depara por delante nada más ni nada menos que treinta y un novelas más.

Muerte en la Fenice de Donna Leon
Geminis
Los géminis son inquietos y tienden a pensar en la vida como un juego. Buscan diversión y aventuras constantes. Son el signo más conectado con la infancia. El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares de Ransom Riggs, los sumergirá en una enigmática historia sobre niños extraordinarios como cada uno de los geminianos suele sentirse.

El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares de Ransom Riggs
Cáncer
Los cancerianos son los más eclécticos de todos los signos zodiacales. El carácter de un cáncer va desde la timidez a la locura. A veces son demasiado soñadores, por eso su refugio son las fantasías que se crean. Son muy sensibles y a menudo se esconden bajo un caparazón para que no ataquen su lado más vulnerable. Frente a sus estados de ánimo cambiantes esgrimen como un escudo la sensibilidad y cada uno de ellos lleva dentro un romántico empedernido. Los libros de romances son sus favoritos por eso no podrán pasar inadvertidos entre las páginas de La magia de ser Sofía de Elísabet Benavent cuya protagonista a falta de uno tiene tres amores: su gata Holly, los libros y El café de Alejandría.

La magia de ser Sofía de Elísabet Benavent
Si nos dejamos guiar por nuestra carta astral y esa posición de la luna al momento de nuestro nacimiento, las lecturas pueden ayudarnos a comprendernos un poco mejor y sin lugar a dudas a pasar momentos más que felices entre las páginas de nuestra próxima lectura.

En este artículo tenemos seis signos zodiacales. Al resto, los espero la próxima para descubrir la lectura que te cerrará por los cuatro costados.

Continúa…

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