Se caracterizan por su fuerte hincapié en el respeto por la alineación del cuerpo, la respiración y concentración. Nuestro sistema de enseñanza, tiene como objetivo acceder a la calma, paz y ecuanimidad, ya que no es posible construir los fundamentos del yoga si la mente está agitada, ergo, la disciplina comienza por relajarla, luego continua integrando movimientos corporales. Durante la clase se realizan una serie de asanas articuladas y unidas por movimientos fluidos, que si bien serán lentos y precisos, prevalece una esencia dinámica a lo largo de toda la práctica. Se hace fuerte hincapié en la importancia de la respiración que dirige cada movimiento sin excepción. Ser consciente de cada inhalación y exhalación facilita conseguir un equilibrio físico que otorga el nivel mental relajado y ecuánime necesario para librarse de la invasión habitual de pensamientos perturbadores, sentimientos falsos, confusión de ideas y movimientos nocivos. Por la relevancia de su beneficio, también practicamos pranayamas, ejercicios especialmente destinados a desarrollar técnicas respiratorias las cuales proporcionan efectos de balance y de purificación entre las actividades interdependientes del cuerpo físico, la mente y la energía vital. La respiración y la mente están íntimamente ligadas, el estado de una, afecta directamente a la otra. Otro aspecto fundamental en el Yoga es la meditación, que inevitablemente tiene que ver con todo lo mencionado. Cuando prestamos atención a la mente, vemos que el pensamiento vaga sin rumbo, tratamos de sujetarlo pero luego vuelve a desviarse y así sucesivamente. En clase también le cedemos un espacio a prácticas guiadas para reducir la fluctuación mental incontrolable y así conocernos más. Esto significa darse cuenta de todo movimiento del pensar y del sentir y conocer todas las capas de la conciencia, no sólo las superficiales sino las ocultas y profundas.