Su familia tenía una buena posición (su padre era abogado y ocupaba un cargo público). Junto a su madre aprendió a orar para comunicarse con Dios Padre. Terminó su formación religiosa en la escuela de las Hermanas de Nuestra Señora, donde sus padres la enviaron, preocupados por su formación. Le Puy
Es así, que hizo su Primera Comunión el domingo despúes de Pascua de 1655, a los 10 años. Fue a los 21 años, que Ana María sintió que Dios la llamaba a ayudar al prójimo y quería que ella mostrara su Amor de Padre.Ella, conmovida por la situación de injusticia y violencia que vivía el país sintió el llamado de Dios a ocuparse de los más pobres. En lo profundo de su ser le parecía oír una voz que le decía:“Tú misma ocúpate de ellos”. Ese año, 1666, su confesor, el Padre Tronson la invita a consolar y despertar la fe entre las mujeres de un hospital de la ciudad llamado "La Aguja". Con gusto se ocupó de ellas, preparándolas para la Catequesis (en ese entonces, tarea exclusiva del sacerdote). Ana María recibió esta invitación como un regalo de Dios. Aiguilhe "La aguja" Barrio hospital donde Ana María comienza a visitar a los enfermos, en Francia. En 1668 el párroco necesitaba catequistas para el barrio San Lorenzo, por lo cuál le confió a Ana María esta tarea, viendo en ella las cualidades de una verdadera catequista. La novedad se divulgó por el barrio y comenzó a concurrir tanta gente que ya no podía seguir sola... recurrió entonces a una amiga y vecina. Dos años más tarde las catequistas voluntarias formaban un grupo numeroso. Ana María les propuso reunirse para rezar juntas y ayudarse en su misión de catequistas.Algunas de ellas dejaron todo para dedicarse a este apostolado. Ana María y sus compañeras sintieron la necesidad de vivir juntas para compartir su oración, sus ideales y sus trabajos. Lo que este grupo hacia en la ciudad se empezó a comentar en aldeas de la región. Ana María reunía a las tejedoras de puntillas y les enseñaba la catequesis. Llamaba a este apostolado "Asamblea". Las tejedoras de puntillas pronto las llamaron para que realizaran la "instrucción" en el campo. Calzadas con pesados zuecos entre la nieve, llegaban a los pueblos y reunían a la gente para explicarles el catecismo. El don de su fe audaz, viva y firme no se apagó con su temprana muerte en 1673...(tenía 28 años) sus compañeras mantuvieron esta antorcha encendida y su luz sigue brillando hasta hoy