11/11/2025
PALABRAS DE APERTURA X Jornadas IHE
Y llego, después de un año, otro 12 de Octubre.
“La perfección de una Historia consiste en ser desagradable a todas las sectas” Pierre Bayle
Uno no estudia Historia para hacerse necesariamente de amigos. Pueden aparecer y cultivarse maravillosas relaciones ligadas a ese origen intelectual, pero suele llevarse mal la Historia con las zalamerías adulonas. Y, en rigor de verdad, la verdadera amistad también. Primera reflexión al paso del lector.
Sumergirse, que no surfear, en los campos de la Historia conlleva algunos padecimientos propios, desilusiones de relatos familiares o escolares y, mucho más, complicados sinsabores sociales al tener que contrariar los decires a veces mayoritarios pero sin fundamento y, para peor, sin matices tolerables.
Y estas épocas de polarización y de instantaneidad (“decime ya, por si o por no”) conspiran para explicar en el poco tiempo o espacio de un viaje en ascensor, un cruce de escalera, una sobremesa familiar, o una tribuna deportiva. ¿Para qué habremos elegido esta vocación? Pues por ser un llamado que nos supera. Afortunadamente. (Y de paso ya podriase meditar de lo intraducible desde el castellano de la palabra sobremesa)
Hasta aquí, disimulo como introducción un posicionamiento que fortalezca ante el aislamiento que se nos viene encima. Soledad que representara decir firme y claro que no suelen tener razón plena y acabada ninguno de los que, por fuera de la disciplina histórica, vociferan. Sean gobiernos u oposiciones, tengan bando seguro y se crean inmutables en el paso del tiempo. O esos que ambicionan tener una definición definitiva que defina definitivamente ….ilusos ellos.
Algunos aun podemos recordar, a más de tres décadas, la parafernalia de los festejos del llamado “Quinto Centenario” en 1992. Con viajes, ceremonias, exposiciones libros y desfiles. Y aun podríamos rastrear como disimulan hoy algunos de los festejantes de aquellos tiempos su alborozo de reconciliados. Épocas a la vista gozosas, de una España (¿Estado Español? ¿Península’ ¿Madre Patria?) que parecía exitosa y prospera, “faro” de unas democracias recuperadas igual de débiles que ella. Cuán fácil es olvidarse de disgustos cuando sobra billetera. O se hace sobrar. Pero a treinta y tres años, las vacas flacas son rebaño y pocos esperan derrames ni tan siquiera de ubres escuálidas. Desde aquellos tiempos raramente unánimes a hoy el debate enriquece pero también deriva en errores. Atención pues con creerse que una posición será “por los siglos de los siglos” la única respuesta. La Historia como disciplina responde a las demandas de cada época, y con las herramientas que acumula. La crítica al frente, y eso hace pocos amigos.
En un contexto en el que disputamos por migajas ante poderosos políticos o económicos, las angustias y tironeos exaltan las miradas sobre la fecha del 12 de Octubre.
Además, para agregar complejidad cuando se exige simpleza, hay varios 12 de octubre en una misma fecha calendárica. Por las connotaciones de cada comunidad y por las perspectivas temporales de cada rincón del continente. A eso sumemos las culpas e inferioridades mal asumidas, y sin duda las no resueltas. Si es que se pudieran solventar.
El panorama se complejiza, pero se nos demandan respuestas sencillitas. Mas difícil para el oncólogo pediátrico lidiar con esas encrucijadas.
El 12 de octubre celebra en España el día de la Virgen del Pilar de Zaragoza. Y habilita a desfiles militares y saludos reales (del rey, digo) y hasta silbatinas contra el Presidente de Gobierno de turno. Dudosa casualidad que coincidan sacralidad con “Descubrimiento colombino”, pero la Navidad también es sospechosa en concomitancias y no dejamos de celebrarla. Así será que allá, en el Viejo Mundo español, se entusiasmen con una Hispanidad de cambiante definición. Aquí ya podemos hacer algún corte y alguna aclaración, ahora en el momento que circulan denominaciones melifluas tales como una “Iberoesfera”, que con ese nombre elegante (cheto/fresa/pijo) de gomería (vulcanizadora/desponchadora) de camino periférico (de Ruta 4, Camino de Cintura) no disimula la maniobra ultra sobre Internacionales reaccionarias con aburridos asomándose a la foto. No parecen cundir donde no haya complejos de inferioridad étnica tan justificables, como lamentables. Que cada palo aguante su vela.
En estas Regiones a veces equinocciales del otro lado del Mundo, es Hipólito Yrigoyen el primer mandatario republicano y americano el que motoriza la celebración al calor de un concepto de Raza que hoy nos estremece pero entonces se enfrentaba a la disputa mundial de supuestas estirpes en competencia. Y a los Iberoamericanos les caía el flojo lado latino contra los anglosajones y germánicos. De los demás poco y nada, más que algún desprecio y subordinación callada. Esa idea de Raza entraba convenientemente en choque con unos Estados Unidos avasallantes. Que ya denunciaba Rubén Darío en el releído pero proteico “A Roosevelt”. Esa coordenada de 1917 no puede obviarse al criticar un término que ya paso de moda, pero antes conllevo genocidios mundiales. Allí se nos queda Raza.
Pero hubo un controvertido 12 de octubre de 1936 (que no de 1550, pero casi) en Salamanca ensangrentada, y mitificado o desnudo también es Hispanidad. Y vale averiguárselo como de arcano se tratara en su repetición tenaz, pues eso es Hispanidad.
Y hay correcciones, de “sostenella y no enmendadlla”, pero reparadoras al fin. Hay debate…y eso es Hispanidad. Con vehemencia y con paciencia…y eso es Hispanidad. Aun no enturbia la flamante resilencia a la moda, de tan nuevo cuño y poca monta…y mencionarlo arriesgando descontentos es Hispanidad. Como incomodar majestades y penachos es Hispanidad ahora y Siempre, con acento aporteñado (y atanado de andaluces coloniales casi canarios) o hasta en dificultosa traducción. Un “Yo me opongo” solitario o con Sancho Panza, o Gonzalo de Aguilar que no es lo mismo pero es igual. Y así es Hispanidad.
Y hasta hay lisonja demagógica, tan tribunera, si de futbol se tratara, que explica volatilidades del discurso, el pensamiento y la acción. Un “donde va la Barca va Bachicha”, que lamentablemente también es hoy Hispanidad. Con su consecuente “yo no fui, yo argentino” que resuena hasta lejos del Plata, cuando hay que juzgar el asunto o asumir sus consecuencias. Quien dice pagar la cuenta….
Por suerte el giro planetario después de un año nos deja más o menos cerca de hace un año. Pero ya no tan cerca, algo valdrá reflexionar críticamente.
Hispanidad del Siglo XXI por aca.
No hay estación del año en que en la República Argentina no haya una representación teatral de sus obras o de su vida, leyenda y cruel final. Federico García Lorca dejo la Capital Argentina hace ya 91 años, pero a más de 10.000 kilómetros de su Granada natal pocos se privarían de sus palabras. Eso es Hispanidad. Aunque Borges lo caricaturizara como “andaluz profesional” y bordeara despreciarlo hasta después de fusilado, pues hasta en la querella y la porfía también se asoma la Hispanidad.
Todo compartido por 550 millones de hablantes y pensantes, “meditantes” y críticos desde un basamento idiomático y cultural común y distintivo., pero característico e inocultable, pronto mas allá de Alfa-Centauri, eso es Hispanidad,
Y no grandilocuencias o provocaciones a cual más burda. Resucitar mitos desarbolados, nunca mejor empleada la palabra en lo que a marinería refiere. Pero atribuirse representaciones delicuescentes a medio milenio del desembarco del “oscuro navegante genovés” es acto reflejo de tal miopía histórica.
Pueden medrar las leyendas, pueden poetizarse y glorificarse la Conquista y la Resistencia, pero ambas se quedaron entre nosotros como ese lenguaje en el cual nos rebelamos. Nuestra independencia nos hizo además definitivos dueños de ese pasado y ese legado fructífero. Dueños sin cortapisas. Eso es Hispanidad.
Como Unamuno que clasificaba al más antiespañol Sarmiento como una especie típica de hispano, enojado pero tal. Pues maldecir en castellano, eso es Hispanidad. Y nos permite entender en un arco de meridiano solo asemejable en extensión al que en paralelos va de Moscú hasta Vladivostok.
También es Hispanidad el penoso ejercicio de armas arrojadizas, de “…y tu Mamá también” que sería cómico de no ser tan reversible. En un país como el nuestro con inmensa cifra de portadores voluntarios de ciudadanía europea, tramitada y hasta juramentada en aquellas coronas y normas ajenas, poco podríamos reclamar. Pero por eso estamos en mejores condiciones, sin doblegarnos por acomplejadas inferioridades a ser precisos y, como todo investigador en Historia: Honestos, (tranquilos…. que nunca objetivos).
Por suerte el giro planetario después de un año nos deja más o menos cerca de hace un año. Pero ya no tan cerca, algo valdrá reflexionar críticamente. Hasta el año que próximo, que tener esperanza, eso también es Hispanidad
(O como brindan en Asturias “…de hoy en un año, y en el medio más veces “, ¿o eso no es también…Hispanidad?)