05/05/2020
Hace un par de semanas falleció Mora, una hermosa gata blanca. Ella fue y es parte de la familia, pero también fue parte de otra dinámica de la familia. Una dinámica que se daba cuando mi hermana y yo todavía vivíamos con mamá.
La primera mascota que tuvimos… si, escribo mascota porque así era el vínculo que se tenía con los animales hasta ese momento, Patán… un ovejero alemán, que vivió pocos meses con nosotros porque se metió con las plantas de mamá y termino viviendo en San Miguel con mis abuelos. Mientras escribo esto recuerdo que no fue el primero, también teníamos pececitos. En especial uno que se llamaba Pablo el inmortal, porque había sobrevivido a varias “camadas” de pececitos.
Pero el primer perro que realmente formo parte de la familia fue Igor, un caniche gris, con un mal genio, no dejo a nadie sin morder… mentira, unos años después llego mi hermanito, a él nunca le hizo nada, hiciera lo que le hiciera (parte del “mal genio” sería entendido y justificado al estudiar adiestramiento).
Una noche, al despedir unos amigos de la casa, cuando mi mamá abre la puerta pasa corriendo para nunca más irse: Diva, una gata adulta. Siempre fueron indiferente con Igor. Hasta que una noche llego Catalina, una caniche negrita, super simpática y juguetona. Igor y Diva sentados a un escalón de distancia entre ellos y a 7 u 8 escalones del piso donde estaba la cachorra, ofendidísimos de lo que estaban viendo.
Así se fue conformando una familia, luego vinieron Tango y Nikita, hijos de Igor y Catalina.Más adelante adoptamos a Mora. Ya para ese tiempo también compartía mucho tiempo con nosotros Blackie un hermosos caniche negro de uno de los socios de mi mamá.
En el departamento que vivíamos en ese entonces, era todo el piso del edificio y la rodeaba el ascensor. Por lo tanto, entre los pasillos y las habitaciones se hacía una especie de pista de atletismo. Los 5 caniches corrían a toda velocidad… eso era muy lindo de ver y divertido, pero la frutilla del postre la daba Mora. Ella se escondía del otro lado del ángulo de giro, entonces cuando los perros pasabas corriendo, los miraba pasar y cuando sabía que pasaba el últimos se tiraba encima y quedaba enganchada, flameando como una bandera mientras el perro seguirá corriendo.
Todo esto ocurría mientras terminaba la secundaria, comenzaba la facultad, a trabajar como paseador de perros, teniendo una hija joven, viviendo en distintos lugares: una pensión, la camioneta, mi viejo, los padres de una amiga, mi vieja, etc. Comenzando a estudiar adiestramiento, y mucho más. Y un suceso que desbordo el vaso y me llevo a dar mi primer paso en otra dirección, comencé terapia floral.
Esto a qué viene, para nosotros los humanos y nuestra forma cultural de ver la muerte básicamente perdemos algo, perdemos un ser querido, no lo podremos besar, abrazar, charlar, compartir, sentir más a ese otro. Pero lo que ocurre también es la muerte de una parte de notros. Porque ese otro, no solo nos representa algo en ese momento de la vida, sino que también tiene un significado histórico en nuestras vidas. Por eso cuando mi mamá, me llamo para avisarme que había fallecido, no solo me puse mal, sino que podía ver como me venían a la cabeza todas estas imágenes.
Hoy después de un tiempo y con otras cosas que me fueron pasando, veo lo que Mora me ayudo a ver y es la terminación de un ciclo. Mora, era el último animal no humano de la familia que quedaba de ese grupo.
Hoy puedo dar por terminado ese capítulo de mi vida, pero lo más importante de es entender justamente eso, que es un capítulo de mi libro. Si lo rechazo, si digo que no me gusto, si lo menos precio… estaré haciendo lo mismo con una parte de mí, y eso genera dolor y sufrimiento, es ese dolor y sufrimiento que alimentara el próximo capítulo.
Cuando integramos ese capítulo estamos amando todo eso que nos ocurrió. Y el amor es integración.
Seguramente muchos programas de mi ser sigan funcionando y los seguiré trabajando, pero muchos comprendí desde que lugar los creaba y ve que ya no tienen sentido mantenerlos.
Por eso, hoy quiero decir dos cosas. La primera es que necesito integrarme, necesito integrar por completo ese capítulo a mi vida, reconocerlo y amarlo, porque fue el quien creo al siguiente capítulo. Porque lo que me venía ocurriendo en este último tiempo, es que me sentía disociado, cada contenido que generaba tenía que ver para que red social iba y por lo tanto que podía decir y que no. Y eso me cansaba mucho, pero no por “vago” sino porque había una cantidad enorme de energía puesta en esa decisión. Por eso les cuento que a partir de ahora ya no publicare más cosas en este Instragram/Facebook, todo será a través del instagram/Facebook de “El Perro, Maestro Espiritual”
Y lo segundo es agradecer profundamente a cada uno de los seres que me acompañaron, me acompañan y me acompañaran en esta vida. En nombre de todos ellos, muchas gracias Mora, dales saludos y mucho amor de mi parte a Igor, Diva, Catalina, Tanguito y Nikita. Los quiero un montón.
08/11/2019