14/09/2026
Nueva Grilla Docente: una grilla para 800 docentes, un ajuste para la mayoría
Como agrupación docente, perteneciente a Vía Socialista, siempre sostuvimos que la formación docente continua es fundamental para tener una educación de calidad. No cabe duda que desde hace décadas, esa tarea va en contra de las necesidades de la burguesía y los gobiernos provinciales a cargo de la política educativa, que tienen como horizonte en el mejor de los casos la contención social. No quieren especialistas en la enseñanza de una disciplina que permita a nuestros estudiantes aprender sobre las necesidades económicas, sociales, culturales y deportivas que permitan tener un país desarrollado con producción y bienestar social. Solo les interesa que los docentes sepamos manejar situaciones de violencia entre estudiantes, que nos estemos peleando entre docentes por quién se hace cargo del estudiante con discapacidad y que sepamos responder ante situaciones de violencia que explotan en las escuelas, o que nos las ingeniemos para enseñar en contextos de pobreza generalizada. De enseñar, para lo que nos hemos formado, poco y nada.
En este contexto de pauperización social y degradación educativa se inserta la nueva grilla docente, LEY Nº 6494, sancionada en 2025 y que se aplicó para el listado de orden de mérito de 2026. Anteriormente, se calificaba con la grilla LEY N° 6298, del año 2022. Vale recordar que la grilla de calificación de antecedentes docentes es el instrumento legal que utiliza el Estado para valorar nuestra formación y trayectoria en el sistema educativo y, a partir de eso, permitir nuestro ingreso, movilidad, traslado y ascenso en la carrera docente.
En principio, hay que destacar que la nueva grilla hace una excepción, por única vez, en la creación de legajo a docentes con títulos de base docente de menos de cuatro años. Esto podría incluir a docentes formados anteriormente a lo establecido por el Consejo Federal de Educación, que establece carreras docentes con una duración mínima de 2600 horas reloj a lo largo de cuatro años de estudio para todas las carreras de profesorado y un mínimo de 2860 horas a lo largo de 5 años para las carreras de profesorado de educación superior (CFE 83/09). Si bien la enorme mayoría de la docencia que actualmente ejerce se encuentra dentro de lo regulado actualmente, todavía persiste una minoría docente que se formó de acuerdo con lo establecido en su momento. Resulta importante tener en cuenta esto, pues si mañana el Estado decidiese transformar el sistema formador, podría verse perjudicada la enorme mayoría de la docencia.
La nueva grilla docente, con respecto a la anterior, tiene como punto principal la modificación en la acumulación de puntaje. Se pasa de un modelo sustentado en la acumulación de cursos de baja carga horaria y cuestionado rigor académico a un modelo de base netamente universitaria, donde las titulaciones de posgrado y su inserción en ella, como publicar en revistas académicas, ganan más peso.
La Ley Nº 6298 no fijaba un tope a la hora de acumular puntaje vía cursos, mientras que la actual fija un límite máximo de 2 puntos. Asimismo, con la grilla anterior, por cada curso se ganaba 0,01 por hora cátedra, es decir, si un docente hacía un curso de 40 horas cátedra, ganaba 0,40 puntos. Mientras que con la nueva grilla, un curso de 40 a 49 horas cátedra da 0,40 puntos, pero siempre que sea específico de la disciplina en la que uno está formado. Si no lo es, entra dentro de la Formación General, obteniendo solo 0,20 puntos. Claramente, la mayoría de los cursos que hoy se encuentran dentro del mercado son del tramo de la Formación General.
También podemos ver esto en cuanto a la asignación de puntaje docente a doctorados, maestrías y especializaciones, donde se produce un fuerte incremento. Por ejemplo, una especialización antes asignaba 1,50 puntos y ahora otorga 4 puntos. En las diplomaturas pasa lo mismo: una diplomatura específica de 600 horas daba 1,70 puntos y, con la nueva valoración, adquiere 4 puntos. Aparentemente, el negocio de los cursos y los Institutos de Educación Superior quedan relegados por la universidad.
Si bien, como expresamos al comienzo, para nosotros la formación docente debe ser de calidad y científica, resulta imprescindible que esta se realice sin desconocer el contexto. Hoy la enorme masa de la docencia en la provincia se encuentra por fuera del mundo universitario, porque lejos de continuar su formación, debe realizar un segundo trabajo para llegar a fin de mes, o no se encuentra ni siquiera trabajando en la docencia, como lo expresamos en nuestro comunicado sobre los docentes desocupados. Esto no quiere decir que defendamos los cursos de baja calidad académica y mucho menos la compra y venta de cursos. Ambos caminos expresan la falta de una perspectiva de desarrollo en el sistema de formación continua. Deberíamos preguntarles a los involucrados que armaron la nueva grilla de dónde saca $250.000 pesos (eso sale una diplomatura impartida por la Fundación Conexus y la Secretaría de Extensión Universitaria de la Universidad Nacional de Jujuy) para pagar una diplomatura un docente desocupado, o de dónde saca el tiempo y también el dinero un docente en función.
Claramente, la apuesta de la nueva grilla es consolidar una capa reducida de docentes formados y especializados —por eso la distinción entre formación específica y general—, y una enorme masa de docentes de segunda que solo se forma a partir de cursos de baja calidad académica. Frente a esto, es válido pensar que la estrategia de fondo del Gobierno provincial busca frenar o, al menos, ralentizar el camino hacia la titularización docente, sabiendo que a mayor puntaje mayores son las chances de titularizar. Al elevar la ponderación de las titulaciones de posgrado, el Estado logra un mecanismo de ajuste indirecto: el docente interino, al no poder acrecentar rápidamente su puntaje, queda expuesto a ser desplazado por otros colegas en su misma situación, generando un círculo vicioso donde la titularidad se vuelve inalcanzable. Esto se debe a que la formación de posgrado exige tiempo y dinero del que la mayoría no dispone. Una Especialización en Investigación Educativa de la UNJu, por ejemplo, demanda 14 meses de cursada más otros 6 meses para la elaboración del informe final. Con este esquema, el Estado se ahorra un presupuesto considerable al reducir drásticamente el ritmo de titularizaciones, todo esto en un contexto general de ajuste donde los trabajadores estatales venimos pagando el costo con salarios atrasados y precarización laboral. Desde el Ministerio afirman que esta grilla premia el “mérito, la formación y el compromiso pedagógico”. Y en parte tienen razón: sostener una formación universitaria requiere un compromiso enorme. Pero lo que no dicen es que el compromiso que exige hoy el gobierno no es solo intelectual, sino también de bolsillo y de tiempo.
Ambas grillas expresan el fracaso del sistema educativo. No les importa mejor la calidad educativa, sino cómo expulsar o limitar la cantidad de empleados públicos o, en su momento, con la grilla anterior, cómo dejar que un grupo de “vivos” haga ganancias con la formación docente mientras el Estado hace la vista gorda.
La formación continua que necesita la docencia es de calidad y científica, pero dentro de un marco de gratuidad, sin sobrecarga laboral o con un régimen de licencia específico. ¿En serio las autoridades ministeriales y todos los que formaron parte de la modificación de la grilla creen que un docente promedio puede sostener una formación doctoral o una especialización trabajando doble turno? ¿En qué momento cursa, estudia, cumple con lo que se le pide e investiga? Se necesita un régimen de licencia especial para que pueda cursar y estudiar con normalidad.
Claramente, a la burguesía esto no le interesa y queda demostrado con las pruebas PISA, que muestran el fracaso ya no solo de un año, sino de una larga historia de degradación educativa. La nueva grilla se viste de transparente y justa, pero sobre el cadáver de miles de docentes que quedarán totalmente relegados en la formación y el crecimiento laboral. Para el año 2023, según el Anuario Estadístico del Ministerio de Capital Humano, en el sistema estatal, estudiantes cursando algún posgrado en Jujuy sumaban 666; nuevos inscriptos en alguna carrera de posgrado en universidades estatales, solo 148 estudiantes; y recibidos en algún posgrado en 2023, apenas 18.
Como podemos ver, se trata de un sistema para pocos y, si se quiere masificar, requiere de una planificación estatal de incentivación y estímulos económicos. Pero el gobierno de la provincia tira la pelota a los docentes, lavándose las manos y buscando solo frenar el ascenso y la mejora de las condiciones de la docencia. Por eso es necesario que creemos nuestra propia grilla docente, una grilla que contemple los intereses de la docencia en pos de una educación de calidad, científica y socialista.