05/10/2021
“Afinar” y “desafinar” son dos de las
palabras más usadas en el Canto, y debe ser la más
usada erróneamente: para muchos, desafinar es
sinónimo de cantar mal o tener mala o fea voz. Todos
estamos de acuerdo: quien canta bien, afina. Pero se
puede tener buena voz y no afinar dos notas seguidas!
Afinar es, simplemente, cantar la nota que tenemos
que cantar.
Hablamos de la altura de la nota, de la frecuencia del
sonido que queremos emitir. Esto está determinado por
la cantidad de veces por segundo que nuestras
cuerdas vocales van a vibrar al producir ese sonido.
Por suerte, no es un cálculo que tengamos que hacer
en forma consciente. ¡El cerebro se encarga de todo!
La desafinación puede venir de una dificultad para
entender esos parámetros (arriba-abajo o, dicho en
lenguaje más técnico, grave-agudo) y diferenciarlos de
todas las demás características de la voz. Nuestra
percepción puede jugar en contra y por eso la tenemos
que entrenar, como un sentido más.
También, puede ser que manejemos mal el aire, que
nos cueste memorizar la melodía, que tengamos algún
problema vocal, que nos dé vergüenza o que,
simplemente, la canción sea demasiado difícil para
nuestro nivel técnico, por ejemplo. Todas estas
variables (y más!) se pueden trabajar hasta
convertirnos en un instrumento musical afinadísimo.
🎻
La buena noticia es que, según estudios recientes, sólo
un 1,5% de la población mundial es innatamente
incapaz de afinar.
Además, esa característica está asociada a un
desinterés por la música. Eso quiere decir que, si te
interesa la música y te interesa cantar, casi seguro
formas parte del 98,5% que va a lograr afinar. 😁