22/03/2022
“... Al parecer somos incapaces de vivir y colaborar armoniosamente. ¿Acaso este proceso aislante y agresivo se debe a que nuestro cerebro, que es el centro de nuestro pensamiento, de nuestro sentimiento, se ha condicionado, desde la antigüedad y por necesidad, a procurar su propia supervivencia personal? (...) ¿No está todo aislamiento vinculado a una necesidad de identificación y realización? ¿Acaso la importancia del ego ha sido cultivada a lo largo de la evolución por medio de la oposición entre el `yo`, y el `usted`, y el `ellos`? ¿No han puesto todas las religiones el énfasis en la salvación, la iluminación y el logro personales, tanto en el ámbito religioso como en el mundano? ¿Se ha vuelto imposible la cooperación porque le hemos dado tal importancia al talento, a la especialización, a la realización y al éxito, todo lo cual recalca la separatividad? ¿Se debe a que la cooperación humana se ha centrado en algún tipo de autoridad gubernamental o religiosa, en alguna ideología o conclusión, lo cual produce inevitablemente su propio opuesto destructivo?
¿Qué significa cooperar, no la palabra sino su espíritu? Usted no puede cooperar con otro, con la tierra y sus aguas a menos que en sí mismo sea armonioso, no esté fragmentado ni en contradicción. Usted no puede cooperar si está tenso, bajo presión o en conflicto. ¿Cómo puede cooperar con el universo si lo único que le importa es su persona, sus problemas y ambiciones? No puede haber cooperación si todas sus actividades son egocéntricas y su preocupación se centra en su propio egoísmo, sus deseos y placeres secretos. En tanto el intelecto con sus pensamientos domine todas sus acciones, es obvio que no puede haber cooperación, porque el pensamiento es parcial, estrecho y perpetuamente divisorio. La cooperación exige una gran honestidad.
La honestidad no tiene motivo. La honestidad no es cierto ideal o fe. La honestidad es claridad, la percepción lúcida de las cosas tal como son. La percepción es atención. Esa misma atención arroja luz, con toda su energía, sobre aquello que está siendo observado. Esa luz de percepción efectúa una transformación de la cosa observada.
(Sigue en comentario)