05/12/2025
✨ Gracias por confiar en un propósito que nació del dolor y se transformó en vida ✨
Hoy quiero hacer un agradecimiento muy especial a Estrella Misrahi y a IAD Coaching por haberme propuesto dictar Mi Diplomatura en Coaching en Duelo y Resiliencia, un proyecto que vengo diseñando, estudiando y construyendo desde hace muchos años.
Esta Diplomatura no es solo un programa académico.
Nació de mi propio camino de duelo, de buscar sentido en medio de lo insoportable, de encontrar propósito después de la pérdida de mi amado hijo Juani Z”L.
Transformar dolor en conocimiento, en herramientas y en acompañamiento fue —y continúa siendo— una forma profunda de honrar su vida.
Durante los años que me llevó darle forma a esta Diplomatura, recorrí un camino de estudio intenso y sostenido: Coaching Ontológico, Neurociencias, Neurobiología del duelo, Neuroeducación, oratoria profesional, además de innumerables conversaciones con especialistas en psicología, psiquiatría, neurocognición y comportamiento humano.
Cada paso, cada lectura, cada encuentro fue también parte de mi propio crecimiento personal.
Incluso mi formación como Martillera Pública y Corredora, aunque parezca alejada de este mundo, nació del mismo propósito: el deseo profundo de ayudar a otros a encontrarse, a reubicarse, a reconstruirse y a tomar decisiones importantes desde un lugar más consciente y humano. Todo está conectado cuando el propósito es claro.
Gracias, Estrella, por ver en mí y en mi trabajo algo que merecía compartirse.
Gracias por tu confianza y por abrirme un espacio tan respetuoso para enseñar un tema que exige preparación seria, ética y humana.
A mis alumnas, mi amor más profundo, mi gratitud más sincera: Carina, Mely, Lily, Maggie y Nancy.
Gracias por su entrega, su empatía, su sensibilidad y la forma tan amorosa en que transitaron este camino.
De cada una aprendí algo valioso.
Esta Diplomatura no solo enseñó: también nos transformó.
A nuestros coachees, gracias por su enorme valentía.
Gracias por confiar en nuestro acompañamiento.
Por permitirnos entrar en sus duelos, en sus tiempos y en sus historias.
Gracias María Eugenia, Marcela, Maruja, Patricia, Helga, Cristian y Marisa.
Cada uno dejó una huella profunda que enriqueció este recorrido y a mí particularmente me llenó de amor.
Han sido 10 meses hermosos, intensos y profundamente humanos.
Mucho aprendido y mucho aún por seguir aprendiendo.
La resiliencia no es un punto de llegada: es un movimiento continuo hacia la vida.
Y si algo nos sostuvo, algo que latió como hilo conductor en cada clase, fue esta verdad que defiendo con el alma:
“No somos lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa.”
Ahí está nuestra potencia, nuestra libertad y nuestro renacer.
💛 Con amor inmenso, respeto y un orgullo profundo,
Andrea Gabriela Guralnik