08/07/2023
¡SOY SOLO UN CARTERO, Y A MUCHA HONRA!
¡Me regalaron este dibujo y debo confesar que me gustó, porque me muestra como lo que soy: un simple mensajero!
A veces, me llegan mensajes de religiosos ofendidos, diciendo: “Vi una entrevista en donde dices que no eres Pastor, ¿acaso te avergüenzas?”. Entiendo que en un ámbito donde tanta gente se pelea por ostentar un título, donde otros tantos dicen: "¡Quiero tener mi propia iglesia!" y sueñan con su propio "pequeño reino"; es lógico que suene extraño, que alguien no quiera ostentar un título.
Pero de esta forma, los verdaderos Pastores, pueden sentirse aliviados que nadie los “meterá en la misma bolsa que Dante” y que sus títulos están a salvo. Y también, de este modo, pueden alegar: “¡Yo sabía! ¡Por eso él no es como yo!”. Y a otros, que les encanta decir: “Así no respondería o actuaría un Pastor”, ahora podrán añadir a su teoría: “¡Ah! ¡Es así porque no es pastor!”.
Y todos felices.
Desde el día en que me llamaron para asumir como Pastor de la “Catedral de Cristal” (hace 15 años atrás) dije en público: “Asumiré este rol, pero dejo claro que esto debe tratarse de un error de papeleo en los cielos, no soy el tipo indicado”.
El Apóstol Pablo dijo: “Porque yo soy el más insignificante de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la iglesia de Dios”; de igual manera, adhiero a esas santas palabras, y sostengo: “No soy digno de ser llamado Pastor; soy el mas insignificante del Reino”.
O sea, no me avergüenzo de ser llamado “Pastor”, en todo caso, no quiero que la Pastoral se avergüence de tenerme entre sus filas.
Prefiero que me llamen “comunicador”, “Artista” (¡Si! ¡Me fascina esa palabra! Soy dibujante, escritor, actor y conductor y heredé el oficio de mi Padre, el gran artista) o simplemente: “Dante”. Pueden llamarme “solo un motivador”, “payaso”, “cómico”, "hijo del diablo" o como prefieran; me tienen sin cuidado. Sé cómo Dios me llama y me conoce y eso me basta; apenas soy un sencillo cartero, apenas un mensajero.
Por otra parte, me apasiona ver las caras de los periodistas cuando me lo preguntan. Porque ellos esperan que yo afirme ser “Pastor”, para luego re preguntar: “¿Vives del diezmo?” ; “¿Ustedes le sacan plata a la gente?”. Lamentablemente muchos pastores han dejado muy malos precedentes, que tardarán años en revertirse del subconsciente colectivo.
Así que, disfruto decir que: “Nunca viví de las ofrendas o los diezmos; soy profesional, gano muchísimo con mis libros; me pagan muy bien por mis contratos en televisión y mis conferencias por el mundo y vivo negándome a aceptar todo lo que me proponen. Sí, tengo la vida resuelta, soy un hombre rico y nunca me quedé con un solo peso de la gente; la hice trabajando duro, con la ayuda de mi Señor. Como periodista en CNN, como conductor en Tv Azteca de México, en Mega de Estados Unidos, y actualmente en Canal 9 de Argentina, además de las giras por el mundo; o sea, no necesito recaudar fondos para mi propio beneficio”.
De manera inmediata, los periodistas tienen que cambiar el tenor de la nota, porque tienen delante a un par, a un colega, a alguien que vive de su profesión y que además es cristiano.
Solo para aclarar y por mera curiosidad para algunos: estoy al frente de River Arena, una Iglesia con millones de miembros en todo el mundo. Nuestra Iglesia pertenece a las "Asambleas de Dios", y yo soy Ministro Ordenado por las Asambleas de Dios, tanto en Argentina como en Estados Unidos, con doble credencial, desde hace más de 20 años.
Además, la Junta de "California Graduate School of Theology" (Escuela Superior de Teología de California) me otorgó el título de Doctor Honoris Causa, en reconocimiento a nuestro ministerio sobresaliente a la Iglesia, a la comunidad y a la obra de Jesucristo. (¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme!”-San Pablo)
Pero a pesar de todo eso, no me hago llamar "doctor", aunque técnicamente lo soy. Lamento decepcionar a quienes necesitan rotular al resto de la humanidad en un título para quedarse en paz. Soy ecléctico, hago de todo, sirvo en lo que puedo, pero soy apenas un hombre roto, tratando de transmitir un mensaje.
Que sea la prensa quienes digan: "Pastor de los artistas", o "Pastor de la gente rota", como en su momento, hace treinta años titularon: "Pastor de los jóvenes".
Por mi parte, quiero vivir sin etiquetas, sin rótulos, sin títulos; tal como Dios me diseñó. Un abrazo enorme, los quiero.
** ¡Vuestro cartero de siempre! ¡Feliz viernes!