25/07/2026
"Debe comprenderse de una manera muy serena y expectante de que existe la vida por doquier, y que el proceso de la descomposición o desintegración de un cadáver es técnicamente vida, porque hay un movimiento, hay un movimiento de retracción tremendo hacia el centro de la tierra, y todo esto hay que empezar a pensarlo con tiempo para que tengamos una idea científica de la muerte, no una idea tradicional basada en la aniquilación o en las p***s del in****no o en las glorias del cielo.
Hay que empezar a pensar por nosotros mismos, más allá de la tradición, lo cual significa que tendremos que simplificar mucho nuestra mente, nuestro ánimo y nuestra conducta, pues una de las premisas para que podamos acceder a la liberación es la simplificación, y no hay que esperar que sea la muerte la que nos ayude a restituir a la naturaleza, cuanto la naturaleza nos otorgó, sino que hay que morir a cada instante, aquí y ahora, ¿por qué esperar más tarde? Lo cual significa que tendremos que estar muy atentos a los demás y muy poco a nosotros mismos, porque la base del temor siempre es la idea del yo, el yo que crece a través de los pensamientos, acumulados en forma de conocimientos, en forma de teorías, en forma de opiniones o como sean, en la multitud de emociones, de sentimientos y deseos que albergamos en el cuerpo emocional; o en las tendencias hereditarias, los códigos genéticos y todo cuanto constituye el patrimonio del cuerpo físico. El trabajo es maravilloso aunque difícil, y hay que intentarlo, hay que ser creador, cueste lo que cueste. Así llegaremos a la posteridad, sin perjuicio de que podamos vivir ahora esta gloria infinita de la liberación que se realiza aquí, ahora y en todos los momentos cuando la mente está libre de esta opción entre la vida y la muerte, que sabe él está viviendo constantemente ahora y después de la muerte."
Vicente Beltrán Anglada, Conversaciones Esotéricas